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Entre planos y libros {Katherine}

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Entre planos y libros {Katherine}

Mensaje por Invitado el Vie Feb 24, 2012 3:06 am

Para Wilhelmina el tiempo jamás había sido relevante. Ésto ya comenzaba a quedarle claro a la veterana bibliotecaria que desde hacía rato contemplaba a la muchacha con curiosidad. Horas, tal vez. Le lanzaba todo tipo de miradas, desde sorpresivas hasta asesinas, más que nada cuando Mina arrojaba insolentemente sobre la mesa antiguos ejemplares de hojas amarillentas y empolvadas. Su arrugado rostro pasaba de un natural color pálido al rojo colérico cada vez que la escuchaba murmurar algún despectivo comentario hacia el libro que tocara ser maltratado. También le molestaba que la castaña no pareciera estar enterada de las atrocidades que venía cometiendo. ¿Acaso no conocía las reglas de una biblioteca? Pues sí, Mina se las sabía de memoria, pero estaba tan enfrascada intentando resolver su duda personal, que le parecía estúpido ponerse a pensar en cosas irrelevantes. – Basura... – dijo con una sonrisa en los labios, alcanzando un tono que fue perceptible para la bibliotecaria. – Idiotas incompetentes... – musitó, meneando la cabeza. Tales palabras, viniendo de quien venían, resultaban incluso hasta amables. Pero para la anciana, la sutuación ya era intolerable... era momento de tomar cartas en el asunto.

Mina sintió la mirada fija en su nuca, provocándole un estremecimiento que le obligó a levantar la cabeza. Ojeó rápidamente su alrededor, encontrándose con la mujer, que caminaba tambaleándose hacia donde se encontraba. Sus ojos desorbitados se fijaron en ella, centelleantes, como la mirada de un desequilibrado mental. Sus dedos tamborileaban sobre la cubierta del libro de manera frenética, mientras que un cigarrillo apagado, viajaba de un lado al otro de su boca hasta terminar estancado en una de sus comisuras. Sonrió, de un modo tan antinatural que resultaba repulsivo. Las secuelas de la droga eran bastas y notorias, sus tics nerviosos eran variados y en conjunción se veían desagradables. La bibliotecaria cambió el rumbo, enfilando hacia un grupo de estanterías repletas de libros, bastante alejado de su posición. Rió por lo bajó, sabiendo exactamente lo que podría haber sentido aquella mujer al ver su expresión enajenada. Ésta conducta la mayoría de las veces resultaba espontánea, sin que pudiera llegar a notarlo, pero reconocía que en aquel momento lo último que deseaba es que alguien le interrumpiera. Tenía un problema que resolver.

Se recogió el pelo en una coleta alta, y acomodó el cigarro detrás de su oreja. Colocó con absoluto cuidado sobre la superficie de la mesa el último libro que había tomado, que casualmente era el único de la colección que contenía lo que buscaba. Tomó un cuaderno repleto de planos dibujados por ella y un lápiz que había llevado consigo, y revisó los garabatos de las hojas, mientras leía y releía los párrafos impresos en el libro. Sabía que algo estaba mal, pero no podía darse cuenta de qué. Hasta comenzó un nuevo dibujo, pero su pulso fallaba momentáneamente. Exasperada tiró el lápiz sobre la mesa, mientras observaba expectante su mano izquierda que se recompuso en seguida que estuvo consciente de que podía dominarla.


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Re: Entre planos y libros {Katherine}

Mensaje por Invitado el Dom Feb 26, 2012 8:55 am

Otro viaje más, otro destino fuera de su ciudad, de su estado, de su querida isla de la cual siempre ha estado unida. El mar ya no estaba al alcance de su vista, no había rastro de él ni del sonido que embargaba el movimiento de las olas a sus oídos, esa paz que sólo el agua puede dar, su olor era diferente, la contaminación de la ciudad era notoria cada vez que volvía a Medium, era cierto que en la gran ciudad habían lugares y entretenimientos que no habían en los demás estados, pero por muchas veces que tuviera que venir, siempre pensaba que como en Arboris mejor no se podía vivir. Una reunión como muchas otras era la causa de este desplazamiento, supuestamente tenía que estar todo el día debatiendo sobre unos intereses que convenían a mi Estado tener, me habían dicho que iba a ser complicado conseguirlo ya que era algo importante, todo el día me llevaría estar entre cuatro paredes discutiendo sobre condiciones, acuerdos, promesas… pero al final todo salió a pedir de boca y en tan solo unas pocas horas salía de esa sala con una carpeta bajo el brazo en cuyo interior los papeles con sus firmas estaban bajo mi poder.

Miré el reloj observando que todavía me quedaban un par de horas para tomar el avión de regreso a casa, así que tenía que emplear mi tiempo en algo hasta que llegara el momento de irme. La biblioteca no era mala idea, podía leer algo mientras o escribir, ya que hacía mucho que no lo hacía y mi cuaderno siempre iba conmigo. Entré por la puerta principal subiendo las escaleras hasta el segundo piso donde siempre solía haber menos gente, por lo tanto menos ruido. Pero me equivocaba, no había mucha gente, pero sin embargo había llegado en el momento en el que una joven solo soltaba palabras que no se podrían llamar malsonantes ya que en mi recital tenía unas cuantas mucho peores, y por lo que veía ella seguro también las tendría, pero molestaban al resto de los presentes incluyendo a la bibliotecaria que se la veía ofendida por el trato de la castaña. Pasé por delante de la joven echando una mirada de reojo hacia lo que tenía en sus manos y que tan despreciativamente soltaba como si no valieran más que un céntimo, soltando un bufido silencioso mientras volvía a poner mi mirada al frente.

Di unos cuantos pasos más hasta que volví a pararme cuando escuché otro ruido proveniente de ella, un lápiz o un bolígrafo, no lo sabía bien. Me giré y caminé hasta quedarme delante de ella, separadas únicamente por una mesa, unos dibujos y poco más, me crucé de brazos mirándola. – Oye, ¿te importaría hacer menos ruido? Aquí hay gente que necesita silencio y tú no ayudas con tus ataques. – Tono tranquilo, serio pero pacífico, ya había discutido mucho ese día como para también tener que aguantar histerismo de una desconocida. Si había algo que odiaba cuando entraba en un lugar como aquél era la falta de respeto que algunos mostraban hacia los demás, para hacer ruido, que se vaya al parque y le grite al mismo cielo si así se siente mejor.

OFF: Lamento la porquería que he escrito, para la próxima será mejor

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