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Remember to let her into your heart - Ripper (INS)

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Remember to let her into your heart - Ripper (INS)

Mensaje por Matilda Schmark el Dom Oct 06, 2013 1:42 pm

You are gonna hear me ROAR

Frío, podría describir aquella sensación como la ausencia de calor y la causa era tan simple como nefasta para su propia cordura, la fuente se había extinguido. Ya no pudo sentir su tacto sino que su intimidad estaba siendo violada una y otra vez, su voz ahora era más aguda y su trato brusco. Su cuerpo la mecía en el andar de la camilla donde Matilda yacía como un objeto inanimado, sintiendo como su ausencia era el peor de sus males, más allá del pánico y su fobia era él quien la había jodido y había sido su culpa, de ambos. Ninguno pudo ganarle la batalla al orgullo dejando el sentimentalismo para un segundo plano.  – Matilda Schmark – Respondió ante las preguntas del médico que la observó por las siguientes 12 horas,  medio día en que sentía la lujuria en sus ojos pese al profesionalismo de sus palabras. Pero no era la razón de su incomodidad, se sentía observaba y nuevamente abandonada en su lecho, no había imaginado que Jack estaba ahí, podía jurar que había sido él y no un juego de su imaginación Concéntrate Matilda ¿En qué? En nada. ¿Nada? A veces la nada es la mejor respuesta. Y tenía razón, ahora el todo era demasiado difícil de digerir, demasiado embarazoso y humillante al grado de esperar esas horas a por su alta para poder marcharse en un taxi a su hogar cuando sus signos se normalizaron, obteniendo como premio al mérito de la nostalgia asesina un certificado de reposo.

Habían sido siete días desde que confirmó lo que ya sabía, los ascensores y la inglesa eran incompatibles, y una semana en la que afirmó sus miedos, Jack seguía siendo real y su presencia un maldito tormento. Hablamos de matar el tiempo como si no fuera el tiempo el que nos mata a nosotros, ella podría engañarse diciendo que iba a resolver un asunto pendiente cuando estacionó en el garaje del Hospital, pero la verdad era que toda vida jugaba contra las manecillas del reloj, y en este extraño caso valía la pena detenerlas, Ripper lo valía. Sus zapatos bajos de color verde, sus piernas enfundadas en un jean roto en sus rodillas exponiendo su piel y aquella musculosa de seda gris que en pocos se deslizaría mejor, remarcando en un escote insinuado el busto justo. Su melena atada correcta en un rodete cuando atravesó las puertas de vidrio quedando frente al mostrador. Veloz, atrapó un delantal blanco del carro de la lavandería que recién entraba delante de ella, colocándoselo sin abrochar agradeciendo que la pila de tela encubriera su acto. La había estudiado desde afuera y ahora se encaminaba hacia la señora de 40 años sentada en los bancos con su carnet de visitante colgando en su bolsillo. – Señora Montgomery, debo informarle que a su esposo lo trasladaron a la unidad 2, ya no requerirá de su credencial – La sonrisa cautivadora en sus labios junto con su mano autoritaria que recibió gustosa el rectángulo de plástico sin respuesta de la mujer, perpleja todavía de lo encantadora y mordaz que podía ser. Sabía de las monarquías de los pisos y que un simple delantal no podría darle acceso completo, pero un paciente perdido sí. Los carteles la fueron guiando dos pisos más arriba hasta la unidad psiquiátrica hasta que un joven de ambo azul la detuvo – Estoy buscando a un paciente del doctor Unterweger ¿Sabe dónde puedo ubicarlo? – La desilusión fue notable, no parecía agradecido que no fuera él a quien la inglesa apuntaba, mientras la guiaba acompañándola dos puertas más allá para abandonarla en la entrada.

Por el vidrio esmerilado vio su espalda, de pie frente a una camilla ocupada. Revuelto y castaño, la espalda amplia y aquel azul que recordaba y ya se había hartado de ver en los pasillos de la institución pero mierda, en él era demasiado. No dudó cuando abrió con cuidado la puerta, cerrándola tras de sí sin anunciarse dando tímidos pasos hasta llegar a su lado, observando al paciente dormido en su almohada – Doctor…su esposa quisiera saber en que momento puede visitarlo en la unidad dos – Su voz ronca, en un tono bajo y aunque no quisiera admitirlo, con algo de miedo. No sabía como iba a responder pero necesitaba verlo, debía agradecerle pero a la vez quería matarlo, eran muchos los sentimientos encontrados cuando se sintió caer en esos abismos negros que se clavaron en ella como si fuera un lobo en plena caza. Para mentir se necesitan dos: uno que mienta y otro que crea. Jack y Matilda podían mentirse fingiendo que el otro no existía, pero ni uno ni el otro creían que eso fuese posible. Neutra, asumiendo por completo su papel esperó a que Ripper hiciera algo en vez de mirarla porque comenzaba a ser atacada por su nerviosismo. Le extendió la credencial que atestiguaba la pobre historia que hizo para llegar a él, casi reprimiendo la sonrisa por su tonta osadía. Si, su mentira era su verdad, necesitaba estar, saber y hacerle entender algo simple: Prefería ser un error a otro de sus clichés. No era una más, no podría haberlo sido.
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Re: Remember to let her into your heart - Ripper (INS)

Mensaje por Jack Unterweger el Vie Oct 11, 2013 9:52 pm

She eyes me like a pisces when I am weak.

La vida, tu vida es lo que tú quieres que sea, es lo que quieras hacer con ella y estar solo no es casualidad ni castigo, cada quien disfruta lo que desea disfrutar y cada quien es feliz con lo que lo haga feliz aunque sea la infelicidad lo que lo lleve a sonreír. Incluso el dolor puede curar, puede dar placer, puede dar calor ¿Y a que venía todo esto? Todos aquellos tormentosos pensamientos lógicamente incoherentes, sin ningún sentido aunque lo tenía en absoluto, cada palabra que pasaba por su cabeza, formando frases, párrafos de color negro con putos suspensivos y comas de color sangre, cada palabra que pasaba por su cabeza formando historias y recuerdos, pensamientos, todo tenía un punto de inicio y el de Jack se había marcado hace algunos días, en realidad ya ni recordaba cuantos, o tal vez si, la absoluta verdad es que sabía perfectamente que los días transcurridos habían sido siete, seis noche y algunas horas, cuatro horas exactamente ¿Pero quien contaba?  Parecía que él y es que toda su vida, siempre todo lo había llevado a ser tan meticuloso, frívolo y calculador, pero el ritmo parecía cambiar gradualmente. ¿Para mejorar? No, claro que no, para el, para Jack nunca nada mejoraba, constantemente terminaba cayendo cada vez más profundo siendo tragado por la boca oscura del lobo que resultaba ser el mismo, resultaba que el mismo era su propio verdugo y castigador ¿Pero quién mejor para ese trabajillo sucio? Nadie mejor. Así ninguna persona tendría el placer de patearle el ego a la mierda, de patearle el orgullo y la existencia, aunque ella, Matilda lo había logrado unas cuantas veces y parecía que seguía haciéndolo pues mientras cruzaba la puerta de una hermética habitación de hospital en lo único que podía pensar era en ella y en la última vez que la vio.

Y aunque le jodiera a limites astronómicos se encontró siendo su carcelero nuevamente, azotándose mentalmente al estilo de la vieja escuela. Deteniéndose en seco frente a la cama inmaculadamente blanca en donde reposaba con fingida calma uno de sus pacientes mas… especiales. Una mirada hostil hacia la enfermera que lo seguía a todas partes la hizo desaparecer como si de un acto de magia se tratara, había terminado de descubrir que se encontraba irritable desde hace siete días, seis noche y cuatro horas. Más de lo normal, pero era bueno con su trabajo lo que le aseguraba que sería intocable, y si llegase a ser el caso estaba seguro que encontraría empleo rápidamente, no era su orgullo y soberbia hablando eran las propuestas que tenia sobre la mesa constantemente y que rechazaba sin remordimientos y mientras miraba al hombre mayor sobre la cama no podía imaginarse haciendo otra cosa, lo examino meticulosamente analizando su conducta mientras descansaba como una bestia que hacia la siesta antes de levantarse a cazar, Un asesino de sangre fría, violador, psicótico y esquizofrénico con un historial clínico y criminal que helaría a cualquiera pero Jack no podría sentirse menos intimidado por el sujeto frente a él, había visto demasiadas veces al mal a la cara como para sentirse incluso identificado.

El sonido mudo de la puerta, luego algunos pasos suaves, femeninos lo pusieron alerta, nuevamente una enfermera inoportuna que no entendía la gravedad de la situación como si la seguridad cerca a la habitación no fuera una señal evidente de peligro. Abrió la boca listo para soltar alguno comentario mordaz que sacara a quien sea que hubiera llegado pero la cerro al escuchar la voz ronca y seductora a su lado como si pensara que de alguna manera pasar demasiado tiempo con pacientes psiquiátricos había terminado por convertirlo en uno de ellos, pero como se temía aquello solo fue una hipótesis al azar pues sus ojos encontraron un par de color azul claro que brillaron con miedo y valentía, La mujer estaba realmente loca y no hizo mas que tomarla del brazo y arrastrarla fuera ignorando sus pataletas de niña malcriada, hizo una señal a los dos guardias que tomaron sus lugares de nuevo junto a la puerta, y la arrastro por todo el pasillo que olía a productos de limpieza y a medicamentos. Escuchando vagamente sus quejas y las palabras sin sentido de los internos en la sala de psiquiatría del hospital, No se detuvo hasta estar dentro de su oficina cerrando la puerta de un manotazo y soltándola cuando tuvo la oportunidad de tenerla a solas - ¿Qué mierda haces aquí? ¿Te has vuelto jodidamente loca, Schmark? Era la habitación de un asesino de mujeres en la que entraste como si fuera tu casa de campo, aquí es donde trabajo, no deberías andar jugando a la enfermera furtiva. – Se detuvo tomando una inspiración que le pareció demasiado larga, demasiado cansada - ¿A qué has venido, Matilda? – Concluyo finalmente guardando silencio, cruzando los brazos viéndose imponente aunque por dentro se sintiera tan pequeño como un ratón.


Última edición por Jack Unterweger el Sáb Oct 12, 2013 8:28 pm, editado 1 vez
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Re: Remember to let her into your heart - Ripper (INS)

Mensaje por Matilda Schmark el Sáb Oct 12, 2013 7:16 am

She said you hurt her so
She almost lost her mind.
But now she said she knows
You're not the hurting kind.
Tal y como sabía, era una presa entre sus garras. La tomó pétrea, su pulso se aceleró mientras sus piernas no pudieron poner demasiada resistencia cuando la obligó a seguirlo – Mierda Jack, me duele – Gruñó bajo a sabiendas de donde estaba retorciéndose entre sus dedos intentando soltarse, resoplando bruta mientras contraía su brazo intentando escapar pero era inútil solo veía la espalda, la punta del iceberg que caminaba delante de Matilda y como si fuera por pura gravedad era ella el barco que chocaba y naufragaba una y otra vez. Sus pies se siguieron involuntarios, pero con tan poca suela que escasa oposición podían ejercer pese a que el médico que la había guiado hasta Jack volvió a aparecerse en el pasillo mirándola con una sonrisa seductora que a duras penas pudo devolverle cuando Unterweger casi la empujó detrás de él de nuevo en lo que asumía sería su oficina sin estar segura de si había presenciado el filtreo de su propio camarada. La rubia insultó de nuevo, su brazo ardía pero no iba a calmarlo, no iba a dejarle entrever que la había lastimado en más sentidos que simplemente el arrastrar su orgullos por los fríos pasillos del hospital como si se tratara de una paciente más. Sus ojos negros la miraban, y la fiereza desbordada en los propios, furiosos y tentados a defenderse no lo dejarían en paz -¿Me arrastraste como un animal porque invadí tu territorio, o porque era alguien que podía asesinarme a sangre fría? – Pese a ser imperativa su sonrisa cínica reforzaba su esencia, estirando aquellas comisuras que la acercaban más al aspecto de una muñeca que al de una joven de más de 20 años. El problema con él era que el tiempo perdía su connotación, la exasperaba llevándola de tener la racionalidad de una mujer adulta a la histeria de una adolescente, lograba desquiciarla, lograba sacar lo mejor y lo peor de sí al mismo tiempo y no lograba entender como eso era posible.

-¿No podía pasar a saludar a un viejo amigo acaso? Hey Jack, gracias por haberme ayudado en mi ataque de pánico y lamento haberte manchado el ambo con mi vómito. Disculpa por el tormento que te habré causado en la semana, o quizá no te importo una mierda así que no fue nada, adiós – No, nada era propio del carácter decidido de Schmark todavía humillada pero más que eso, dolida. Su piel todavía palpitaba y no por su fuerza con que la había tomado sino por sentirlo abrazándola una vez más, con la violencia y la brusquedad que por una extraña razón la inglesa lograba traducir en cariño y demostración de importancia. Sabía a que había regresado, pero al verlo recordó la causa para marcharse, no estaba lista pero jamás lo estaría para hablar a lo que había ido. Él la desnudaba dejándola como un libro polvoriento abierto, su cuerpo se giró y buscó el picaporte, tirando de este con una mano sin lograr resultado aparente, estaba demasiado furiosa, incontrolable y efusiva. Nada parecía encajar con aquella madurez que caracterizaba cada gesto y palabra que emanaba de sus labios carmesí, la rabia de la situación en sí llevó a que pateara la maldita puerta cerrada que la dejaba cautiva a solas con él ¿No era esto lo que querías? Estoy presa en libertad. Estás presa de él. Concéntrate, tranquilízate, respira como si nada pasara. Sus manos cubrieron su rostro dándole la espalda reprimiendo el espasmo que recorría su espina mientras la inspiración lograba calmarla solo lo suficiente. Schmark estaba siendo la antítesis de sí misma y esto debía parar en lo que su cuerpo giró, deslizando sus manos por su cabello recogido mirándolo con un gesto extraño en su rostro – Me quiero ir, abre la puerta por favor – Su tono era tan controlado que solo se lo reconocía por ese tono arrogante y ronco, nada más había de ella en su decir, pero lo que quería que haga era que Ripper abriera su maldita cabeza de una vez, y eso la llevaba nuevamente a no saber si quería presenciar todo esto. Sus ojos azules lo miraban y pese a su sumisión, el desafío era su impronta personal. No era él, no era ella, eran ambos.
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Re: Remember to let her into your heart - Ripper (INS)

Mensaje por Jack Unterweger el Lun Oct 14, 2013 2:54 pm

Is there anybody going to listen to my story
All about the girl who came to stay?
She's the kind of girl you want so much
It makes you sorry
Still, you don't regret a single day
Ah girl
Girl

Su posición imponente e imperturbable se mantuvo a pesar de sentirse minúsculo sin poder hacer nada más que mirarla, seguirla, succionarle el alma con sus ojos de media noche que brillaban intermitentes entre el placer y el dolor de tenerla tan cerca que podía percibir el sutil aroma de su cabello y la candente melodía de su voz que se filtraba dolorosamente en su cabeza y en su pecho, quedándose en silencio, sin habla, no por soberbia o arrogancia estaba vez era algo mas, un temor incipiente de lastimar aun más de lo que parecía aquellos ojos de fuego azul que parecían extinguirse con cada una de sus palabras. La verdad duele pero duele más una mentira diseñada para ese fin y parecía que se había convertido en el peor de los mentirosos, ya ni eso le quedaba, hasta eso le quito, la capacidad de ser sincero incluso consigo mismo, pero solo podía sentir que si se dejaba llevar por la verdad de todo lo que pasaba a su alrededor cuando la tenía tan cerca como ahora, se encontraría con algunas cosas que lo llevarían a la locura, al borde y a lo profundo de la nada, Jack toda su vida había sabido exactamente lo que era y lo que seria, pero esto salía de todos sus parámetros borrando todo lo que había construido hasta ahora, ¿Para qué? Para recordar a una mujer que se había olvidado de él durante más de dos años. Su vida estaba dando un giro de 180 grados sin que él pudiera evitarlo, estaba molesto y herido por ella y por si mismo, Por los dos juntos, pero sobre todo por aquella distancia que los separaba. Más poderosa que los kilómetros a pesar de estar a unos escasos centímetros del otro – No respondas mi pregunta con otra, Te arrastre porque no tenias permitido estar en aquella habitación.

Y Allí estaba ella siendo impredecible de nuevo, en un momento parecía dispuesta a todo, incluso a cumplir los doce trabajos de Hercules si es que le eran impuesto aun con el riesgo latente de ser rechazada y desechada por alguien como el, y seguramente ella estaba consciente de eso, de que Jack podría ser incluso mas impredecible que Matilda en el peor de sus días y Allí estaban los dos, mirándose sin mirarse, solo sintiendo el aire cargado de deseos, dolor y malos pensamientos, era imposible saber cual le pertenecía al otro – Entonces si tenia razón, solo has venido a molestarme. – Su mirada se endureció como dos rocas del color de la misma oscuridad, con una aura tan venenosa como malvada cuando le dio la espalda intentando abrir la puerta asegurada con llave, aquella escena era la mismísima representación de todo los sentimientos que había descubierto en el trascurso de aquellos caóticos días en los que estuvo sin ella pero en los que la sintió más que presente en cada segundo transcurrido, quería irse, quería irse y dejarlo solo, como lo había hecho antes, se había metido a la fuerza en su vida obligándolo a acostumbrarse a ella a desear estar a su lado para después como si nunca hubiera sido suficiente para Matilda, darle la espalda e irse golpeándolo con su indiferencia.

Esto es tan típico – Sonrió amargamente con un matiz de diversión fingida, como cuando se ríe cuando se quiere llorar – Tan típico de Matilda Schmark, Como siempre queriendo escapar de todo, Vienes me jodes y te vas. Porque no nos haces un favor a ambos y desapareces definitivamente así me ahorro los dolores de cabeza y estos encuentros infantiles – Su voz destilando veneno y odio con cada letra, cada silaba, cada palabra que salía de su boca y que no podía detener aunque lo quisiera porque era el momento de devolverle todo, toda la mierda que había sentido, quería lastimarla, quería que se sintiera tan miserable como se sentía el cada vez que la miraba y recordaba lo que pudo llegar a ser y no fue.
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Re: Remember to let her into your heart - Ripper (INS)

Mensaje por Matilda Schmark el Mar Oct 15, 2013 4:36 pm

That's me in the corner
That's me in the spotlight
Losing my religion
Trying to keep up with you
And I don't know if I can do it
Oh no I've said too much
I haven't said enough
I thought that I heard you laughing
I thought that I heard you sing
I think I thought I saw you try

Pueden robarte el corazón, matarte a tiros en un callejón, pueden volarte la cabeza por nada pero el amor el más fuerte. A Matilda nadie le había enseñado que el mundo estaba partido en dos desangrándose sin causa porque era eso lo que estaba pasando. Si fuera menos terca esas serían sus lágrimas pero maquiavélica, la melancolía representada en gotas fue reemplazada por la neutralidad de sus facciones angelicales que poco miedo podría engendrar en ese estado más que dulzura, la antítesis a Jack que se encontraba al otro lado. El ser humano era mentiroso por naturaleza era actor de su propia novela y allí estaban los pecadores del amor enfrentados contra lo que sentían sin poder darle connotación de realidad. Creer significa liberar en sí mismo lo indestructible o mejor: liberarse o mejor aún: ser indestructible o mejor aún: ser. ¿Qué eres, Matilda? Un ser humano. Todos lo somos ¿Quién eres? Soy quien soy por miles de razones y nunca conoceré la mayoría de ellas. Y quizá él era una. La mirada sangrienta y fugitiva cegada por la rabia que emanaba por cada poro de la inglesa, su respuesta frente a la que la tentación de rodar los ojos era demasiado pero logró resistirla. La había arrastrado fuera de esa habitación y de su vida y sin embargo, por nada. Todo había sido por nada mientras intentaba disimular la guerra en tiempos de paz. La joven terminó por deslizar los dedos entre su cabellera sedosa, desatando la melena rubia que cayó salvaje, esparciendo sobre su hombro cual cascada, bajando abruptas su manos por sus hombros para quitarse el guardapolvo y tirarlo sin cuidado sobre la silla que enfrentaba al escritorio del Doctor.  -¿Escapar de todo? ¿Joder e irme? Estás hablando de ti o de mi porque no me queda claro. Tu me jodiste Jack, no me llamaste ni una sola vez, no vengas a querer herir los sentimientos que tenía por ti, mierda que te conozco un poco, ya hiciste más que suficiente. – Sus labios temblaron por unos segundos mientras sus manos se entretenían deshaciendo su cabellera entre sus yemas sin dejar de mirarlo tensa sin siquiera poder jugar con la ironía de la situación, no podía ser ella porque Unterweger la impulsaba a un nivel en el que no se reconocía, quitándola fuera de su zona de seguridad. De a poco se relajo cuando sus palabras la hicieron reír como una niña, cual broma jugada relajando sus expresiones mientras liberaba su pelo para abrazarse a sí misma cruzando con sus brazos su propia cintura -¿Yo soy infantil? Tú deja de intentar analizarme. Desapareciste de mi vida en el segundo que decidiste borrarte de ella y no pienso perder otro minuto contigo Unterweger ¿Sabes lo pesada que es la mierda cuando estás cerca? – La diversión no se podía negar, estaba vomitando toda la verdad que la persiguió por dos años y por primera vez sentía como las cosas pesaban menos a su alrededor pero todo fue cuestión de segundos.

Él parecía odiarla, rebatiendo contra ella en cada palabra como si el inglés fuera la única víctima de la situación cuando ella había estado semanas y hasta meses pendiente de cualquier señal, enfadado, defensivo y hasta agresivo. El gesto de amargura del hombre es, con frecuencia, sólo el petrificado azoramiento de un niño pero como podía comprenderlo Schmark si en cuanto pensó que por fin se abriría, el libro cayó de sus manos al suelo -Oh, el gran Doctor que no puede agradecer un cumplido de una ex paciente ¿O ex amante? ¿Éramos amantes? Ábreme la puerta así desaparezco y nos hago un favor a los dos. Y no estoy huyendo, estoy terminando lo que TU empezaste. -  El esbelto cuerpo no tuvo dificultad en bordear a la silla que su pie arrastro sonoramente haciéndole el lugar necesario para poder sentarse. Incómoda, irritada sentía como su cabeza pesaba sobre sus hombros dejándola sin alternativa a asumir la realidad. Una navaja cortando el aire que la sofocó dejándola con la mínima fuerza incapaz de resistir estoica de pie pero no, sus sepulcros azules seguían brillando con la fiereza con que arremetían sus palabras incluso sus comisuras se elevaron en un afán de sonrisa cínica que no podía terminar de dibujarse mientras lo observaba de pie al otro lado del escritorio. La cita de su autor favorito retumbaba una y otra vez en su mente, aquel hombre que había transformado a una persona en cucaracha, el mismo que sentenció "A partir de cierto punto en adelante no hay retorno. Es el punto que hay que alcanzar" ¿Ese punto de inflexión era Jack? No, no podía ser que tuviera tanta importancia en su vida. Follaban, reían, salían a escondidas y punto. Era ir y venir, Matilda nunca se había enfrentado a una ruta que la llevara a la perdición, pero toda regla tiene una excepción, todo nunca un tal vez - ¿Quieres hablar? Hablemos, háblame de una vez y que no sea de cuanto me odias porque eso es recíproco Ripper – Su voz calma, su sonrisa inmaculada ahora dibujada sin desdén opacando el tormento que sumía su mente. Para eso había ido, ya había estado en la nada por dos años y cuando comenzaba a acostumbrarse él regresó.
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Re: Remember to let her into your heart - Ripper (INS)

Mensaje por Jack Unterweger el Sáb Oct 19, 2013 10:08 pm

No estoy diciendo que estoy bien
Solo algo para hacer mientras no existas.


Alguna vez no hace demasiado tiempo, El, Jack  Unterweger se había permitido pensar o creer que de alguna manera era diferente, había nacido diferente y carente de toda emoción humana o al menos de esas tan intensas que podrían cegarte la razón por un tiempo indefinido y tan largo como mortal, Aunque era una persona compleja y complicada en muchos aspectos, lleno de subidas y bajadas, de tormentas y calmas a pesar de todo esto era tan básico y simple cuando de sentimientos se trataba que podría tacharse incluso de insensible y el mismo lo sabia más que bien, todo en su vida lo había llevado por ese camino de insensibilidad  y malas intenciones, Con el pasar de los años ese carácter estoico y frívolo se había convertido en todo lo que representaba, no era más que una coraza medio vacía, y una existencia meramente mecánica, o al menos eso se había permitido pensar o creer que era demasiado inteligente para dejarse llevar por sensaciones subjetivas, que era demasiado duro, demasiado cruel con los los sentimientos y perjuicios de los demás sobrepasando siempre los limites de la decencia y de lo que estaba moralmente bien visto, pero en ese mismo instante mientras miraba a Matilda con una mirada dura y sus brazos cruzados como una barrera que lo protegería de cualquier golpe enemigo, ya no estaba muy seguro de eso que pensó y creyo por tanto tiempo, en lo que se había convertido y ahora todo estaba hecho cenizas - Se lo pesada que es para mí cuando lo estás tú, no pretendo herir algo que no existe ni existió entre los dos.

Se negaba a pensar que de alguna forma empezaba a ablandarse a derrumbarse en una pila de nada a sus pies, lo único que se había permitido tener desde que tenía memoria era su orgulloso, su frivolidad, su arrogancia y soberbia pero desde que conocía a Matilda ella parecía querer arrebatarle todo, incluso eso, queriendo dejarle el alma desnuda ante ella, un alma agonizante, le enfermaba el solo pensar en que alguien, no. No Alguien, en que ella, Matilda Schmark viera toda la fealdad que había detrás de su aspecto brillante, meticuloso y cuidado, lo que había detrás de todas su murallas construidas con cemento, hielo y pesadillas, no podía concebir el pensamiento, de seguro nadie querría ver todo ese horror, todo ese dolor, toda esa maldad. – Ese es el problema, Schmark, No éramos ni somos nada en absoluto – Jack guardo silencio por unos segundos antes de sonreír con amarga diversión – Vale, eso no es del todo cierto, éramos algunas noches y buen sexo, te lo concedo, Matilda.

Se encogió de hombros indiferente aunque un nudo le oprimía la garganta impidiéndole respirar, pero después de todo Jack sabía que era mejor lastimar a ser lastimado, siempre era mejor estar en la cima que a los pies de alguien más, y alguna vez no le importo estar bajo los de Matilda, bajo su hechizo, pero esos días habían terminado, ya solo le quedaba un resentimiento nuevo sellado al antiguo en una combinación nociva para ambos pero como estaba acostumbrado lo escondió, escondió todo su dolor, su rencor, convirtiéndose en el antiguo Jack o en uno incluso peor – ¿odio? No te odio, eso seria darle mucha importancia a esto, importancia que no tiene – Una sonrisa altiva volvió a levantarse en la comisura de sus labios mientras se tomaba su tiempo para sacar un llave del bolsillo de su bata blanca ofreciéndosela – Adelante, vete, huye de esta pesadilla y no mires atrás – La miro despectivamente recostándose sobre su escritorio levemente sin quitar sus ojos oscuros de los suyos aun con su mano extendida hacía ella – No olvides dejar la llave con una de las enfermeras – Su voz hizo eco en la habitación mientras el tiempo parecía detenerse y pender entre una mirada y la otra, entre los dos juntos y separados, Ella quería irse y Jack se pregunto si él quería lo mismo.
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Re: Remember to let her into your heart - Ripper (INS)

Mensaje por Matilda Schmark el Dom Oct 27, 2013 7:20 pm

Young Ed Bloom: There comes a point when any reasonable man will swallow his pride and admit he made a mistake. The truth is... I was never a reasonable man.

Matilda en sí no poseía demasiadas cualidades remarcables excepto por su determinación, pocas veces él iba a tener frente a sí a una mujer como ella. Blonda y delicada, libertinaje y sensualidad eran redes en las que cualquiera pecaría una y mil veces y sin embargo allí estaba determinada a obtener una respuesta frente al hombre que la había obligado a cambiar de parecer con respecto a su egoísmo marchito. La vida era un río y en él había peces que no se podían atrapar. No era por su velocidad o fuerza ellos simplemente estaban tocados por algo extra, algo que Unterweger tenía y llevaba a la inglesa a salir de sus propias líneas mientras aparentaba la calma allí recostada, observando casi insolente las palabras del médico que parecía divagar con tal de no llegar a la resolución de la incógnita que ella engendraba. Ella había sido sí misma desde el día en que nació, continúo siéndolo cuando quisieron inculcarla con Cristo a la fuerza y continuaba mientras se acomodaba su espalda contra el respaldo. Jamás había dejado de ser Matilda Schmark, una puta determinada y él lo sabía pero sino lo veía no era su problema. Hay un momento en que un hombre necesita pelear, y otro en que debe aceptar que su destino está perdido…El barcos zarpó y solo un idiota continuaría. Pero la verdad es que…siempre fui una idiota. La sonrisa efímera entre libidinosa e infantil frente a sus propios pensamientos, jamás había cambiado su forma de ser por alguien y Jack no sería la causa. No puedes ir atrás Matilda, eres un sacrificio humano. Su rostro se ensombreció al igual que el palpitar de su corazón que obligaba a sus pulmones a colapsar ferozmente, impulsando el aire a una velocidad que no era la normal obligando a que la seda resaltara todavía más su pecho en el repique de su respiración. Sus ojos no lo observaron, se negaron hasta que pudo controlar a su lengua viperina cuando lo escuchó dar esas respuestas que rasgaron una nueva tensión carmesí dibujando una sonrisa nuevamente en su rostro - Sino tiene importancia ¿Por qué acabas de admitir que verme te revuelve las extrañas? Signifiqué algo para ti, joder. Para mi no fuiste solo sexo. – Sangraba, podía sentir como cada gota de pétrea verdad resbalaba por entre sus labios mientras la sangre hervía bajo sus pómulos dándoles un color rosado asimilando que la muñeca de porcelana era real. Acababa de admitir algo que guardó con resentimiento por dos años no solamente con él sino consigo misma. No era la temperatura lo que hervía, ni sus manos reacomodando su melena rubia hacia un costado, ni su pierna flexionada sobre la misma silla, tampoco sus manos que aferraban por su propio mentón observándolo. No la odiaba, ni ella a él pero a la vez si. No comprendía como podía desearlo y odiarlo, como podía querer verlo y a la vez huir lo más lejos que pudiera, como todo era posible al mismo tiempo -Eres un maldito arrogante y yo una histérica, your pain in the ass. No temo herir tus sentimientos ¿Por qué no puedes aceptar que te quería a ti , quería todo y cada jodida parte de ti si me hubieras dejado? – La sonrisa era la antagonista a sus ideas que tropezaban entre sí perdiendo el rumbo mientras sus pies volvían a tocar la tierra cuando se estiró apoyando ambas manos sobre su propio regazo sin siquiera mirarlo, liberándolo de sí misma tan solo por unos segundos hasta que volvió a caer en sus precipicios negros, todo era verdad y a la vez indignada, mierda que por primera vez había mostrado su debilidad, algo que escapaba por entre sus manos y no podía controlar y eso era el sentimiento ajeno. Inmóvil mientras él se acercó quedándose apoyado contra su escritorio en una imagen que en otro momento le hubiera resultado excitante ahora solo era frivolidad.

Se estiró tomando las llaves de sus manos, arrebatándolas con sumo cuidado sin tocar su piel para tirarlas contra una esquina donde retumbaron en un ruido seco y metálico que resonó en las cuatro paredes del minúsculo cuarto. Había odio y fiereza, él lograba sacar lo peor de Matilda y ella no podía negarlo, era demasiado pasional e impulsiva, era demasiado ella cuando él estaba cerca porque el maldito había encontrado aquella forma de despertar su alma y tentarla una y otra vez. La inglesa se levantó rodeando la mesa siendo palpable su tensión pero a la vez decidida en cada paso hasta quedar de nuevo enfrentada a Jack. Sus manos se deslizaron sobre el escritorio tirando en lo que fueron 5 segundos todas las carpetas y lapiceras al suelo dejando la rugosa madera sin nada. Solo tablas corroídas y nada más sobre lo que Schmark se subió arrodillándose de frente a Unterweger que viró hacia ella sin poder descifrar sus ojos. Sus manos recorrieron su propio cuerpo buscando el borde de su camiseta para quitársela, arrojándola al piso sin cuidado para volver a acomodar la melena salvaje que caía por un hombro contrastando contra el encaje bordo oscuro de su corpiño – Solo soy esto para ti, soy solo un pedazo de carne. Entonces fóllame y luego me marcho para siempre. HAZLO – Por alguna extraña razón y pese a haber estado desnuda frente a él en más lugares de los que podría recordar, esta vez se sentía incómoda, perdida y extraña para su propia piel nívea adosada a cada hueso sobresaliente de su cuerpo. No había lágrimas en sus ojos pese a que su visión se dificultaba ignorando los pasos que rebotaban por el desértico pasillo que había fuera del despacho. La tensión tenía peso y cual humedad inundó todo recóndito lugar del pequeño despacho que acogía al cielo y al infierno. Determinada pero sus labios temblaban ansiosos y temerosos a la vez, su respiración enardecida que llevaba a que su pecho casi rozara a Jack en cada inspiración en la que no podía determinar si estaba dormida o si todo realmente estaba ocurriendo. No solamente los sueños se cumplen sino también las pesadillas, el dilema recaía en cuál era Jack Unterweger.
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Matilda Schmark
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Re: Remember to let her into your heart - Ripper (INS)

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