Voldemort Returns

OPPUGNO THE LIGHTS

Cruel Intentions

Lacim Tenebris Photobucket
BelovedHogwarts
Fruit of the poisonous tree






Últimos temas
» Donde acaba tu boca, ahí empieza la mía - Chanchi.
Sáb Nov 01, 2014 10:01 am por Richard Adams

» Prueba de dados
Lun Mayo 26, 2014 10:17 pm por Nanna Baeldaeg

» Registro de Avatar
Dom Mayo 18, 2014 9:03 pm por Mia Parker

» Registro de Grupo y Empleo
Dom Feb 09, 2014 3:29 am por nuncadigasnunca

» Registro de Identidad
Dom Feb 09, 2014 3:05 am por nuncadigasnunca

» Skipping Stone RPG {Cambio de botón}
Vie Ene 31, 2014 8:45 am por Invitado

» Looking For You
Jue Ene 16, 2014 9:25 pm por Invitado

» Alexithymia || Richard.
Miér Dic 18, 2013 10:58 am por Richard Adams

» Déjate convencer, Duerme esta noche conmigo - Ginevra
Sáb Dic 14, 2013 9:33 am por Ginevra Andriacchi


Vaya sensación, algo se quemó por dentro // Sorensen.-

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Vaya sensación, algo se quemó por dentro // Sorensen.-

Mensaje por Isabel S. Bauhernn el Mar Oct 01, 2013 9:54 pm

Quedaban cinco minutos para que el reloj de la pared marcara las once de la mañana e Isabel se encontraba en una esquina de mesa con una mano apoyaba en ella y la otra en su cadera en claras señas de que no tenía nada que hacer. Era mediados de semana y se había quedado sin flores, sin trabajo extra y sin algún pasatiempo que la entretuviera hasta las cinco de la tarde cuando se suponía iría por su padre a la panadería. Nada que hacer para una chica que por lo general el movimientos era parte de su ser tanto o más que la sangre que corría por sus venas. Estaba aburrida y aquello solo conllevaba a planes que terminaban en desastres y que finalmente le hacían enojar a su padre ante la nueva idea de que jamás volvería a dejarla sola durante tanto tiempo.

De haber seguido con los planes de hace un tiempo ahora estaría en clases. Había alcanzado a ver su horario antes de que el destino le hubiera torcido el camino y obligado a tomar uno que ella no quería, que había demostrado estar conforme porque era lo mejor para todos, pero que no la hacía feliz para nada. Sus ojos se cerraron y la imagen se formó de inmediato en su cabeza: el salón estaría lleno de gente, ella entraría riendo de cualquier estupidez que hubiera dicho el payaso de turno y se sentaría en los primeros asientos, consciente de que su ocupaba los del final, lo último que haría sería colocar atención. El profesor entraría y dictaría una clase que la dejaría confirmando la decisión de que esa era su carrera, de que podía hacer aquello durante toda su vida. Abrió los ojos de golpe cuando se obligó a entender que esa ya no sería su realidad, que solo le causaría dolor y que ahora no le quedaba más que acatar las cosas tal y como se le presentaban. Volvió a mirar el reloj y solo tres minutos habían pasado desde la última vez que lo había observado.

- Y si… -la frase quedó a medio terminar cuando una nueva idea asomó. Sabía que era un riesgo, que quizás estaría en clases, que inventaría una escusa porque no querría ir, porque le daría lata encontrarse con su padre o porque simplemente tenía cosas mejores que hacer. Pero desde que las cosas habían cambiado se había vuelto algo más estúpida que el normal de las veces en su vida y ya después de tantos riesgos que había corrido con él, uno más solo era agregarlo a una lista que esperaba, fuera interminable. Tomó el teléfono en sus manos mientras se balanceaba de una pierna a otra calibrando las posibilidades, meditando los pros y los contras de una invitación que podría quedar solo en eso. Sus labios se fruncieron y abrió la casilla de mensaje cuando se dio cuenta que ese día no le apetecía escuchar un no como respuesta a su invitación- “Almuerzo en mi casa, te arriesgas a probar mi mano, cocinaré, no es obligación, avísame antes de las 2 p.m. eso” –nada más. Sin un “besos”, “abrazos” “te quiero”, “te adoro”, “eres mi mundo” o cualquier otra cosa que a ella no le quedaban y que a él no haría más que hacerlo sentir incómodo. Y ahí se quedó, de pie, quieta, casi sin respirar sabiendo perfectamente de que era capaz de quedarse esas tres horas esperando que el teléfono sonara con la respuesta, porque en ese momento no tenía nada más que hacer y porque, estúpidamente no podría estar concentrada en algo más que no fuera su respuesta.


There’s nowhere we can hide
Si yo fuera tu asesino conmigo nunca tendría clemencia, y me condenaría a muerte, que es condenarme a tu ausencia.
avatar
Isabel S. Bauhernn
Ciudadanos
Ciudadanos

Mensajes : 91
Fecha de inscripción : 31/08/2013

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.