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A long time ago, we just to be friends | Camille.

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A long time ago, we just to be friends | Camille.

Mensaje por T. Gauthier Boureaux el Lun Sep 23, 2013 10:09 am

A Jean siempre le había gustado el mar. Echar carreras por la arena, por supuesto siempre haciendo algún tipo de trampas para asegurarse de no perder ni una sola de todas sus ventajas, los salpicones, las ahogadillas. Todo lo que pudiera aportar un punto de adrenalina era algo que le gustaba a su hermano, por eso, Gauthier siempre quiso que las cenizas de lo que quedaban de él descansaran en el mar. Era una de las conversaciones que habían tenido alguna vez, cuando después de la segunda botella de ron eran capaces de imaginar escenarios que sobrios jamás se les habrían pasado por la cabeza, sabía que era el deseo de su hermano porque probablemente era la persona que mejor lo conocía sobre la faz de la tierra y aún así, permitió que sus padres lo enterraran de manera tradicional en el cementerio local. De todas formas, para él Jean siempre pertenecería al mar y por eso de vez en cuando, sin importar el mal día que pudiera hacer, se acercaba a la cosa y se quedaba sentado en la arena. Durante horas, no hacía otra cosa que repasar los momentos que compartieron juntos mientras fumaba un cigarrillo tras otro y trataba de que no le venciera la idea de que el hermano incorrecto murió aquella fatídica noche de dos años atrás.
Sin embargo, la playa no siempre fue un lugar triste, allí también había tenido grandes momentos. Había pasado las horas muertas con otra persona, viendo lo elegantes que le resultaba irónicamente para alguien completamente arítmico los pasos de ballet de Camille sobre la arena. Cómo echaba de menos esa parte de su vida, era algo que nadie llegaría a saber del todo, de la misma manera que nadie llegaría a saber la decepción que había sentido cuando se enteró de que su mejor amiga se casaba.

Ahora las cosas habían vuelto a cambiar y es que parecía que los últimos años sus vidas se habían convertido en norias a las que les daba por acelerar su velocidad cada poco tiempo. Recuperar la relación que tenían antes de todo lo que ocurrió, parecía ser lo más importante para ambos, pero el moreno era bastante cabezota y orgulloso para algunas cosas, le costaba ceder aunque supiera que no tenía remedio en cuando a Camille se trataba, ella estaba por encima de más cosas de la que estaba dispuesto a admitir. Así que allí estaba, esperado de espaldas al paseo por donde la gente tomaba sus postres helados y compraba sin razón alguna cosas que luego olvidaría, con la mirada fija en el océano, pensando si había sido o no buena idea mandarle un mensaje a la bailarina con la esperanza de que pudieran pasar un rato a solas como en los viejos tiempos.
Conocía tan bien a la castaña, que ni si quiera tuvo que moverse cuando oyó sus pasos. Por sus pies, tenía esa manera de caminar que hacía un particular sonido que tenía tan identificado como ese olor frutal que siempre parecía desprender su pelo. Ni se molestó en girarse, ni en hacer ademán de moverse para saludarla, sabiendo que ella lo llamaría maleducado o le regañaría de alguna manera por sus modales, pero que se sentaría junto a él de todos modos. Aún con el cigarro en los labios, simplemente giró el rostro y se limitó a decirle. — Has tardado tanto que pensé que no vendrías. — con esa sonrisa ladeada tan típica suya, mientras agarraba el cigarrillo para soltar el humo lentamente en el rostro de su amiga, con al simple idea de molestar.
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Re: A long time ago, we just to be friends | Camille.

Mensaje por Camille Goossens el Lun Sep 23, 2013 8:01 pm

Había dos razones por las cuales la mente de Camille podría estar dispersa y ambas eran tan simples que optaba por ignorarlas. La tranquilidad traía dispersión evitando que su mente rondara en torno a una idea en concreto y este no era el caso, o era esa misma idea a la que le rehuía y evitaba, llevándola a divagar por cualquier escenario con tal de no enfocarse en su divorcio. Las prácticas eran su alivio, reemplazar los subterráneos por caminatas hasta su nuevo departamento, enfundada en sus Beats rosas aislándose del mundo y de sí misma para ser una fugitiva de su propia vida. No había forma de cambiar las cosas y tampoco quería hacerlo, la solución era dejar de llorar por los pasillos. Las piernas estarían entumecidas y era en esos precisos momentos donde necesitaba aquel empujón que la obligara a retomar la senda. Algo vibraba pero lo ignoró mientras el agua hirviendo recorría sus vértebras sobresalidas, no le gustaba ni se había acostumbrado a vivir sola e ir a la casa de Adrien para que la dejara bañarse era algo tan ridículo que optó por el Vestuario del teatro. Veinte minutos más hasta que terminó de salir para cambiarse con calzas y aquel buzo extra grande de Urban que tanto le gustaba. Secándose el pelo contra el espejo vio como la luz roja de su Iphone titilaba sobresalido en el bolsillo de su bolso. Encaminada, sus yemas corrieron la pantalla sobre el vidrio hasta ver el sobre volador con el nombre de Gatier como dueño. Sus comisuras se tensaron en una sonrisa que no evitó mientras lo leía. Sus dedos divagaron en la pantalla, presionando rápidamente las teclas “Ahí voy, no me dejes por una Sirena” Send.

Tan solo fueron unos minutos hasta que guardó todo en el locker y abandonó el edificio, tomando el colectivo que la llevaba hasta las costas más lejanas de Amberes, menos transitadas por la baja temperatura pero igualmente asidua por quienes escapaban a la rutina. Bajo en el lugar en que su mente ya tenía tatuado el plano y lo pudo ver. Acostado sobre la arena, con la mirada perdida demasiado entretenido con el oleaje. Se vio tentada a comprar unos helados para ambos pero la ansiedad por verlo luego de tanto tiempo la superó, sintiendo como sus zapatos se hundían histéricos en la arena cuando se acercaba a su mejor amigo. Sus ojos rodaron riendo suavemente cuando lo escuchó -Has sido tan necio que jamás podrías pensar eso de mi. Ugh, quiero mi Hola y una sonrisa como si realmente me quisieras. – El reproche en sus labios que hacían puchero iban dirigidos hacia él cuando tiró la cartera para acomodarse a su lado dejándose caer como sino le importara romperse algún hueso, cosa sencilla en alguien tan raquítico como Camille.

El maldito la recibe con una nube de humo que la hace toser por la picazón ahogada en sus pulmones,  enfadandola al punto de empujarlo bruscamente obligándolo a hacerle lugar sobre lo que fuere que estuviera sentado. -Esto es tan romántico y depresivo a la vez, gracias por llamarme. No espera, no lo hiciste. – Insolente se estira sin darle tiempo a responder para sacarle el cigarrillo y darle una larga calada. Cualquiera que los viera pensaría que ella es su hermana menor o una novia malcriada que probaba por primera vez el tabaco. No le agradaba sentir los granos de la piedra clavándose sobre su piel y metiéndose dentro de su ropa. Sus manos se sacuden tratando de despegarse de la arenilla como si fuera fobia a las arañas con cara de asco mordiendo su lengua fuera resoplando hasta lograr estar sin nada a la vista. -Por maleducado, ahora soporta mi cuestionario ¿Qué pasó? No creo que fuera porque me extrañabas. – Pero ella si lo hacía aunque le sonriera ampliamente con descaro. No, podía jurar que no era porque ya nadie le dejaba escondido en su casa aquella caja de bombones, o no tenía a nadie más para jugar a tirarse palomitas a la boca. Tampoco era porque disfrutaba viendo la confusión en su cara cuando le insistía como una niña para que hicieran lo que ella quería ni su ayuda para conseguirle cigarrillos. No, no podía decir que realmente no lo había extrañado porque lo había hecho en demasía, ahí reflejado en su sonrisa que enseñaba sus dientes como si esperara un premio consuelo por todo el tiempo que su mejor amigo no le había hablado.
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Re: A long time ago, we just to be friends | Camille.

Mensaje por T. Gauthier Boureaux el Jue Sep 26, 2013 11:59 am

Hacía tiempo que Gauthier no era una de esas personas que se pasaba la vida pendiente del teléfono móvil, otra de las manías que le había quedado fruto de la larga lista de llamadas que recibía para darle el pésame por lo de su hermano. Por ese motivo, en el momento en el que escribió a Camille para verse en la cosa, se desentendió del móvil y no leyó que la muchacha ya estaba en camino. Sinceramente, no es que aquello hubiera cambiado en lo más mínimo el recibimiento que le dio a su mejor amiga, porque si se trataba de recuperar la relación que tenían lo primero que consideraba que tenía que hacer era recuperar esa costumbre de picar a la bailarina con cualquier estupidez que se le ocurriera.
Durante unos segundos se sintió tentando de empujarla para que cayera a la arena, el cuerpo pequeño y estilizado de la castaña era algo que siempre había aprovechado para casi todo, desde meterse con ella a cagarla por las calles comerciales de Amberes como si no fuera más que un pequeño saco de patatas. Sin embardo, se limitó a regalarle una sonrisa ladeada como ella misma había pedido, aunque se notaba que era un tanto forzada solo para molestarle, al final acabó por reír. — Se me había olvidado lo reina que eras, acabas de llegar y ya empezamos con las exigencias. — dejó caer mientras la observaba sentarse, con esa vieja sensación de siempre de no entender como con lo frágil que parecía no se rompía al bailar o al ir de acá para allá como lo hacía siempre.
Lejos de sorprenderle que Camille lo empuje, le hace reír por la fuerza que con la que se empeña en moverlo a alguna parte. Acaba por alzar una ceja a la chica, mientras le hace un poco de hueco en esa roca plana que parece hecha para su cuerpo y tan bien lo conoce. Por unos instantes, la mirada del chico vuelve a estar perdida en el mar, lo cierto es que no le encuentra nada romántico a aquello, pero no es que sea precisamente un romántico en el sentido tradicional de la palabra, así que le deja hablar porque supone que ella que al menos ha llegado a casarse, es la experta de los dos en aquel tema. — Por si sé te está pasando por la cabeza, esto no es una cita, Chueca. Así que no tenía ningún motivo para llamarte. — aclaró, carraspeando un poco porque el humo del cigarrillo se mezclaba con la risa entrecortada en la garganta, aunque se le pasó la broma cuando vio como se hacía con su pitillo sin más miramientos.

No lo pensó dos veces y empezó a hacerle cosquillas en el costado que quedaba más cerca suya. — ¡Las bailarinas no fuman, que encojen! — regañó a la castaña de manera un tanto infantil mientras la sujetaba por la cintura para recuperar lo poco que quedaba de su cigarro para terminarlo en las últimas caladas. Acabó por lanzar la colilla lejos, siendo un tanto desconsiderado con el medio ambiente.
Cuando Camille anunció un interrogatorio, realmente se esperaba algo peor o más intenso que su pregunta. Era obvio que si la quería ver era por todo lo que le había extrañado, pero aquello no era algo que pudiera decir en voz alta y a la ligera. Resignado, acabó por suspirar antes de soltar una tontería como respuesta. — Ambos tenemos mucho de que hablar, Camille — su voz, por primera vez en años había sonado demasiado seria para tratarse de estar hablando con ella.
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Re: A long time ago, we just to be friends | Camille.

Mensaje por Camille Goossens el Sáb Sep 28, 2013 2:33 pm

Los hoyuelos remarcados a la fuerza en el perfil del francés podrían irritarla en cualquier momento, tensionados como si la causa fueran sus propias palabras que lo estaban obligando y no era así. No podía forzar una sonrisa por ella, simplemente era su amigo y le correspondía hacerlo o insultarla. Ser quien quisiera o deseara hacer porque entre ambos no se debían más que sinceridad, las máscaras habían caído hacia tiempo, demasiado tiempo en que se conocían y supieron ser inseparables hasta que la vida les planteó diferentes caminos que ahora quizá volvían a unirse en un mismo cauce. Todavía reteniendo la nicotina, sus pulmones colapsan para dejar escapar por entre sus labios aquel humo que nubló por unos segundos la visión que tanto había añorado y ahora la ignoraba mirando el mar como si realmente un videojuego acuático hubiese cobrado vida frente a ellos – Disculpa por pedirte que finjas amor por tu mejor amiga. Ugh, púdetre Boureaux. – Su cuerpo lo liberó fijando su vista en el abismo azul que crecía frente a ellos, la gente que comenzaba a retirarse de la playa y ellos recién instalados dispuestos a quedarse hasta que alguno de los dos fastidiara lo suficiente al otro como para decidir marcharse, orden que se daba por lo general en Camille poniéndose de pie y Gauthier

No me digas, estás embarazado – Pero lo que comenzó como una sonrisa terminó rompiéndose en una risa estrambótica, pateando contra la arena en un intento de escapar de esa quemazón adictiva de los dedos contra la remera que tocaban sus huesos cerrando sus ojos por la presión mientras gritaba el nombre de su amigo deslizándose hasta terminar completamente en el suelo llenándose de la maldita arena de la que tanto rehuía, cuando las risas se transformaron en gritos e insultos para que la dejara en paz. Eran dos niños en ese momento sin depresión ni problemas de los mayores. La respiración agitada cuando se paró para quitarse hasta el último grano de arena con una expresión entre espanto y asco. Si, eso. La odiaba y el maldito la había hecho caer sobre la misma. Tardó unos minutos hasta reacomodarse y volver a caer sentada a su lado, apoyándose contra él obligándolo a correrse un poco solo para fastidiarlo, sin poder borrar la sarna que enmarcaba la sonrisa de su rostro – Y los francés fuman, porque no cojen. JÁ! Dios, que maleducada que soy. – La seriedad fingida no pudo durar más de tres segundos en que le mordió el cuello, volviendo a mirar el horizonte como si nada hubiera pasado. Estaba destinada a estar ahí sentada junto a él y el paso del tiempo no podría hacer nada al respecto – No voy a dejar que te mueras solo de cáncer de pulmón. Eso es ser una buena amiga – Lo miro mientras hablaba en un intento de represalia que nuevamente, se derrumbó cuando le vio el rostro a Gatier, fulminándolo con la mirada recordando sus palabras mordiendo el labio para contener la ira que la inundaba – Chuecas tus neuronas y no te digo nada – Responde volviéndolo a ignorarlo irritada, rodando sus ojos en el afán de no golpearlo mientras su vista enfoca al frente, como si hubiera acotado sobre el clima o las señoras que se paseaban galantes a su alrededor. Realmente, ellos estaban en su propia burbuja demasiado ajena a lo que ocurría en el exterior.

La cuestión es ¿Quién empieza? Tu tiraste la primer piedra, digo mensaje – Y fue entonces cuando los ojos grises lo capturaron propensos a no dejarlo ir, aguardando como si fuera por un regalo de navidad aunque sabía que el tinte de la ocasión no era algo tan festivo, había pasado demasiada agua por el río y era ahora cuando las cuentas comenzaban a pesar sobre sus espaldas. Camille lo había necesitado pero conocía los dos lados, Adrien que no bendecía la relación y por otro lado Gauthier que tampoco lo hacía, había sido una guerra silenciosa y eso fue peor que insultos. La felicidad enmarcada en su rostro trataba de sostenerse para relajar el ambiente, pero en el fondo estaba aterrada de lo que podría llegar a decirle. Quería acostarse contra el hombro del francés pero sabía que en ese momento necesitaban como en otras pocas ocasiones de la vida mantener una distancia que era muy extraña.

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Re: A long time ago, we just to be friends | Camille.

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