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El infierno es haber perdido la esperanza || Bonnie.

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El infierno es haber perdido la esperanza || Bonnie.

Mensaje por Adrien C. Grosvenor el Sáb Sep 14, 2013 4:14 pm

A ella la ha visto y por la sonrisa que le devuelve está seguro que también lo recuerda, incluso conoce su nombre y todo gracias a esas benditas tarjetas que los obligaron a portar como si fueran niños en su primer día de clases. Las palmas de las manos le sudan y se siente como un adolescente en el baile de graduación, nada le parece una buena idea pero no tiene más opciones. Uno de sus compañeros de trabajo insiste y golpea uno de sus hombros para obligarlo a avanzar y así hace mientras se mueve entre la gente y alcanza un lugar justo al frente de esa chica rubia que sin dudar le sonríe amablemente. — Ho… — pero el saludo se interrumpe cuando un hombre llega y rodea a la chica por la cintura y la señal de estar marcando territorio es tan obvia que sólo le faltó orinar sobre ella o ponerle un sello en la frente. La conversación luego fluye algo incómoda y la pareja termina por ir hasta la pista de baile dejándolo solo y también algo derrotado.

El problema de gente como Adrien es que siempre termina siendo el amigo de las chicas y nunca ese hombre “potencial”, un “potencial novio”, un “potencial hombre para llevar a la cama” o alguno de esos potenciales que sí le gustaría. Y el problema también, es que aún tiene a otra mujer en la cabeza y el corazón lo que le hace aún más difícil la tarea de dar vuelta la página y avanzar. Encorvando un poco los hombros camina hacia la salida pateando incluso una lata de cerveza que encuentra en el camino, se despide de aquellos con los que vino e inventa una excusa rápida que incluso es oída a medias gracias al volumen de la música. Podría haberse quedado un poco más, bebiendo para olvidar su propia mediocridad o mejor salir y buscar algo de aire y también el rincón apartado para expresar en cigarrillos la derrota. En eso está cuando observa el tambaleo de una chica, una que sonríe y se le hace conocida, claro que es primera vez que la ve en ese contexto.

Y es justo cuando pasa a su lado que ella parece querer perder el equilibrio y él aprovecha para aferrarla antes de que su lindo cuerpo conozca el suelo. — Hola Bonnie… — susurra bastante divertido mientras usa su lado derecho como apoyo y la mano izquierda para continuar fumando. Ahora no está solo, ahora está con una chica que apenas conoce pero que a todas luces está ebria y siente envidia, porque le gustaría poder estar como ella y lucir así, sin preocupaciones aparentes.
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Re: El infierno es haber perdido la esperanza || Bonnie.

Mensaje por Invitado el Lun Sep 16, 2013 8:48 pm

"No te quedes inmóvil al borde del camino."

Ansías son las de ella, de olvidar, de perdonar, de sentir, de vivir, de morir, de abarcar un rincón acérrimo que le permita suscitar líneas que le pertenezcan. Pues lo suyo ya no es suyo y lo ajeno es suyo siendo ajeno. Las manos trémulas se despliegan recorriendo los centímetros que distancian su piel de la ajena, el alcohol le inunda las venas, le corroe el alma y le nubla la conciencia. No se pertenece, no necesita pertenecerse. Convulsa, la espina se arquea en busca del cuerpo desconocido dueño del rostro desconocido, que no recordaría en la mañana. No necesita recordar. Ahonda en los labios de su compañero, que más que suyo o compañero sn una extensión de sí, pues no lo ve a él, se ve a sí misma escarbando compañía en un forastero. No lo necesita a él, se necesita ella. Asciende y despliega caricias en su figura, sus miedos se esconden en las palmas, se refunden en las huellas dactilares de él solo para estallar, entonces ya no le quiere y sus manos se detienen. Lo alejan de ella, ignora sus preguntas y a pesar de su persistencia, del tacto que le implora que se quede, olvida su pantalón, se estira la camiseta y se va colgándose torpemente la chaqueta sobre los hombros desconociendo la ciencia que impedía que la perdiera.

Tambaleó saliendo del cubículo del cual estaba encerrada, y se hizo paso –un tanto tambaleante- entre la muchedumbre, atiborrada por las figuras que le golpeaban y sacudían. Sin sentir de a muchos sus extremidades, moviéndose con el mundo revoloteando a su alrededor y la mejillas sonrojadas. En el camino le arrebató una botella de algo que parecía Bourbon adulterado y le dio un par de sorbos largos tropezándose con las mesas, magullándose las caderas con bruscos moretones que aparecerían en cuestión de horas. Encontró la puerta, sin percatarse que era la trasera o una puerta en general, su percepción se encontraba bastante afectada y aferrándose débilmente de las paredes carcomidas del callejón lastimándose las cutículas a medida que se desmoronaban en sus manos. Sonríe con torpeza sin saber por qué y procede a dar unos pasos  de los cuales pierde equilibrio en alguna altura.

Algo, más bien alguien le sostiene. Eleva la mirada perdida con aire risueño y ve a su 'salvador' frunce ligeramente el ceño al ver que sus facciones son familiares. — Tú... — dice apuntando al chico en el pecho. — Yo te vi el otro día — las palabras se le amontonan en la punta de la lengua y salen con torpeza, mal pronunciadas, arrastrando las consonantes y atropellándose las unas con las otras. — ¿Eres tú verdad? sino, no sabrías mi nombre — afirmó sin tener la más mínima idea de lo que decía. Le arrebató el cigarro y se lo llevó a los labios dándole una pobre calada. — Gracias — maniobró para mantener el tabaco entre sus labios y balbucear simultáneamente.

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