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Tonight — Werner.

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Tonight — Werner.

Mensaje por Invitado el Vie Sep 13, 2013 5:51 pm

If I could be with you, one hour tonight,
I want you to know that I wouldn't go.


Se había replegado en sí misma para no caer en el abismo de su agonía hasta el punto en que Bonnie residía en un diminuto doblez de papel. Más que un llanto desconsolado, que un vehemente desahogo en el alcohol; la búlgara buscaba el consuelo a su soledad sumiéndose en la misma. Asumiendo el abandono como un elemento incondicional de su existencia. Porque así estaba ella, absolutamente libre, nuevamente sin un ancla que le atuviera a una realidad. Bonnie había sido arrojada a un periodo de sí que veía como el pasado al cual ya no pertenecía, aun cuando seguía siendo ella, la morena podía jurar que había algo en ella que había cambiado y ya no podía pertenecerse a la libertina soltería de antes. Hacía un año que había dejado Evesham y aun, después del tiempo, después de haber enclaustrado sus dolencias seguía en el mismo estado de muerte en viva, tapujando los por menores con las cargas académicas y laborales. Pero habían instantes en que el sentimiento de inconformidad volvía a relucir, saber que llevaba la vida que tanto quiso para sí y no sentirse plena, satisfecha o dichosa, sino más bien ajena, como si ella estuviera habitando un cuerpo que no fuera el suyo. Porque sus sueños, habían dejado de ser suyos para convertirse en un acartonado plano de la realidad que ya no le inspiraba.

Y se encontraba allí, tirada a sobre la acera de la estación con el frío calándole los huesos y la mirada perdida en las tejas destartaladas del techo. Había buscado alguna manera de retomar la posesión perdida sobre sí esculcando en sus raíces, de pequeña había adorado el baile, así que buscando un sitio desierto aquel terminó siendo su paradero. Tras una serie de ambiguas piruetas y movimientos discontinuos se dio por vencida, ya no era lo mismo de antes, tenía años sin bailar decentemente la dedicación por el oficio había disminuido ante el aumento del dolor físico y el padecimiento de sus pies al someterse al rigor de la danza. Muy pronto la búlgara había reemplazado la danza por el boxeo y se quedó allí, en parte, su influencia hacia el baile se debía en gran parte a su padre y su amor por Louis Armstrong y Ella Fitzgerald. Sin encontrarse en más oficio se vió obligada por el impulso a recurrir en un refugio, no cualquiera, uno en particular. Se llevó el teléfono al oído, aun, postrada en la acera. — Deberías venir — le dijo ella apenas respondió, la abstracción le impidió escucharle con propiedad y sin recordar qué le había contestado le dijo — Ando en la estación de tren, en el vagón… seis — colgó con aires distraídos y tapó las refulgentes luces de los pasillos posando su brazo sobre sus ojos.

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Re: Tonight — Werner.

Mensaje por Invitado el Vie Sep 13, 2013 8:29 pm

¿Y qué si a veces se sentía solo? ¿Y qué si a veces le daban ganas de mandar todo directamente a la mierda y volver a la vida de la que estuvo huyendo? No... No podía. Extrañaba a sus hermanos, a sus padres y su familia en general, pero si estaba allí era por un motivo. Sólo tenía que cerrar los ojos, guardar silencio un momento y volver a empezar. Le gustaba su trabajo, y el montón de niños del que estaba a cargo le ayudaban a compensar el extrañar a su familia. Era en ellos, en quién volcaba todos sus esfuerzos, y también su energía. Sentado frente a su escritorio, revisando las últimas cartas que sus alumnos le habían enviado a Josefina, la protagonista del libro que habían leído; dejó sus quehaceres y miró por la ventana. Un día frío, como los que a él le gustaban. Ordenó parsimoniosamente sus asuntos y guardó todo dentro de un cajón. Se acercó a la venta, la abrió con cuidado y se sentó en el marco, sacando a su vez un cigarrillo del bolsillo de su pantalón. ¿Cuántas veces se había prometido dejarlo? Era inútil intentar recordarlas o contarlas. Lo encendió y le dio una profunda calada, mientras dejaba que el humo se escurriera por entre sus labios y se difuminara en el aire. A veces le gustaba estar así, sintiendo la fría brisa chocar contra su piel, para recordarle que estaba vivo, que no era un adorno más de aquella habitación.


Su móvil, dejado sobre el escritorio en el que minutos antes había estado trabajando comenzó a sonar, extrañado, se levantó de su lugar y se acercó al aparato mientras sostenía el cigarro entre sus labios. Arrugó el ceño producto de la sorpresa y presionó para conectar — What’s up hammermierda— saludó con normalidad, pero su alegría ante aquel llamado se esfumó para dar paso a la preocupación. Arrugó el ceño sin poder evitarlo y asintió ante las palabras de la búlgara — ¿Dónde estás? ¿Qué mier…— Pero la frase quedó inconclusa, porque no era necesario pedir explicaciones. Apenas oyó la dirección, colgó y apagó apresuradamente su cigarro, para tomar su chaqueta, el móvil, llaves y billetera y salir lo más rápido posible. Un nudo en su estómago le hacía caminar más rápido, a sabiendas que no era tan lejos de dónde se encontraba. ¿Por qué ahí? La pregunta retumbaba dentro de su cabeza, e intentó desaparecerla con un movimiento de esta. Allí estaba ella; tirada en la acera como vagabundo sin hogar al cual llegar.

No la llamó, ni dijo nada para atraer su atención. Sólo avanzó y se dejó caer lentamente a su lado — ¿Es el día de los caídos que estás tirada aquí? — Murmuró e intentó buscar la mirada de la búlgara, sin conseguirlo  — Sabes que te vas a enfermar, ¿no? — preguntó como si nada, haciéndose el desentendido. No quería parecer indiferente ante el actuar de Bonnie, pero tampoco iba a ser tan estúpido de preguntarle qué ocurría sin tener idea de si ella quería hablar o no.  Contradictorio o no, como le sucedía a él a veces, quería estar con alguien, pero no necesariamente para hablar. En ocasiones, el sólo estar cerca de esa persona bastaba. Pero él no sabía si ella pensaba así, y fue por eso que sólo se quedó allí, en silencio esperando oír la voz de la morena.

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Re: Tonight — Werner.

Mensaje por Invitado el Sáb Sep 14, 2013 10:44 am

El fatídico estado anímico de la búlgara tenía innumerables causales y un punto donde todas parecían converger, la soledad, el abrazador abandono al cual había terminado por resignarse y acogerla como propia. Pues había aprendido que los contados méritos que había alcanzado eran temporales, fugaces, que la alegría no dura, el amor se acaba, las sonrisas se extinguen, el atardecer no es eterno, el arcoíris es una ilusión para remediar el desconsuelo del aguacero. La incondicionalidad es utópica.  Después de la tormenta no viene la calma, viene la soledad. Se había refugiado en el conformismo, desahogándose por las noches, sentada en un sillón gastado clase media en la oscuridad valiéndose de una botella de ron barato y dos cajetillas de cigarro a medio usar. Bebiendo sin emborracharse, consciente de su miseria y aún indiferente a ella. Inventaba torpes historias de un personaje ficticio en hojas de papel maltratadas por manchas de sus tazas de café, lo hacía para adueñarse de su soledad, para no sentirse huérfana en esta vida, que había alguien que padecía de sus mismos dolores.

Escuchó los pasos a la lejanía y se mantuvo quieta, le escuchó cuando se tumbó a su lado con suavidad y permaneció muda, no produjo palabra alguna incluso cuando recién habló el chico. Le tomó unos minutos dejar de observar el cartel que pendía sobre ellos y girar el rostro para encontrarse con el de Werner. Quería sonreírle, tomarle de la mano, darle un apretón en el hombro, algún gesto que denotara su gratitud pero ninguno pareció salir a flote, más que un vago asentimiento que fue acompañado de un: — Sí… lo sé — se le ocurrió entonces que de pronto podría usar el seguro resfriado que iba a pescar como pretexto para buscar un poco más de compañía, pero la idea se disipó con rapidez cuando se reprendió internamente ante patetismo al que recurría. Regresó su mirada al cielo y dio un largo suspiro. — Había un vez una niña pequeña — hizo una pausa sin saber realmente por qué hacía aquello. — Se llamaba Bonnifer, a Bonnifer  le aterraba la oscuridad — se sentía cómoda por primera vez de contarle a alguien los detalles de su vida que conservaba para sí, quizás era él, que nunca le pedía o parecía esperar algo. Que no sentía demanda alguna de su parte. — Little Bonnifer se asustaba de noche y corría por la sala de su casa, siempre se tropezaba y siempre lloraba — parecía mentira que esa hubiera sido ella hacía quince años. — El padre de la niña siempre vendría, siempre la levantaría del suelo, la acogería en sus brazos y bailaría con ella en brazos hasta que cayera dormida. — sus manos se crisparon en puños ante la impotencia de recordar tan bien qué se sentía estar cerca de él y aun así su rostro aparecía como sombras difusas en su mente, no quería olvidar a alguien así, aunque ya lo hiciera.

Contigo no me siento tan sola — Giró su rostro hacia el suizo nuevamente y le miró a los ojos, el atisbo de una sonrisa se asomó por la comisura de sus labios sin saber qué tan buena hubiera sido su declaración. — ¿Cómo van tus niños? — preguntó buscando desviar el tema de sus inconexos diálogos.

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Re: Tonight — Werner.

Mensaje por Invitado el Lun Sep 16, 2013 7:20 pm

Las cosas podían resultar difíciles para cualquiera estando en un país que no es el de uno y que obviamente, no te hace sentir como en casa. A él le ocurría todo el tiempo, pero sabía que las heridas de Bonnifer eran mucho más profundas que las de cualquier persona. Y eso, el suizo lo sabía porque la conocía, había aprendido a comprender sus estados de ánimo, sus silencios y sus arranques de enfado. Probablemente, ni siquiera ella estaba en conocimiento de lo bien que podía llegar a conocerla, pero prefería dejar las cosas así.  Asintió lentamente frente a la respuesta y no dijo nada. No era su tiempo, no era su problema al que se estaban dedicando y por tanto su atención se concentraba en ella. De manera casi imperceptible su ceño se arrugó, porque desde que la conocía, jamás la había visto en ese estado. Y por tanto, debía suceder algo realmente grave para ello.

Desvió la mirada un instante, y sólo se limitó a escuchar. Era un relato triste, extraño pero que evidenciaba lo que ocurría con ella. Asintió lentamente, cuando ella finalizó y sus ojos se encontraron con los de ella cuando sorpresivamente ambos giraron sus cabezas para mirar al otro. Una expresión risueña, que distaba de ser una verdadera sonrisa apareció en su rostro,  se inclinó y se sentó. No duraba mucho acostado, y menos ahí. Miró a Bonnie y con rapidez la levantó, obligándola a apoyarse sobre él, cuando pasó su brazo sobre los hombros de ella. Con la otra mano, revolvió los cabellos negros de la búlgara con suavidad y terminó dándole un beso en la cabeza — Al menos, eso es algo ¿no? — respondió a la penúltima oración de la joven y la acercó más a él. Suspiró, sin estar seguro hacia dónde dirigir aquella conversación y al verse sin tiempo para pensarlo con detenimiento, se vio obligado a responder — Bien, aunque creo que siguen gustándole las bromas… todavía le pegan mocos a mi carpeta— intenta hacerla sonreír, pero sabe que una anécdota como esa no le ayudará a saber qué ocurre.

Acaricia con suavidad el brazo de la chica, y apoya su cabeza sobre la de ella. No sabe qué decir, nunca ha sido bueno para dar ánimos y ahora es cuando más lo lamenta, porque le duele verla en ese estado. — Sabes que pase lo que pase siempre puedes contar conmigo, ¿no? — El no tener idea de por qué le dice eso cuando siempre creyó que no era necesario porque estaba implícito en todo lo que entre ellos se había construido, lo hace sentir un poco torpe. Suspira y vuelve a abrazar a la búlgara con fuerza, a sabiendas que tal vez, nada de lo que diga o haga, podrá hacerla sentir mejor.

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Re: Tonight — Werner.

Mensaje por Invitado el Miér Sep 18, 2013 8:42 pm

Siente la calidez de él acogerla en brazos y se limita a apoyarse en su costado reposando la cabeza entre el hueco que se forma entre el hombro y el cuello del suizo. Quiere rodearlo, estrecharlo con la misma firmeza que él lo hace con ella, pero no puede, no lo entiende, por qué no puede seguir sus propias órdenes. La parálisis que le poseía en brotes esporádicos, que no se anuncian, que parecen impedirle expresarse con claridad, tratarlo con claridad. Los flacuchos dedos de la búlgara rodean el brazo que la circunda y se aferran a él cual pequeña despavorida, buscando un asidero, aunque fuera momentáneo. Sus nervios se amainan bajo la gentileza de sus gestos y relaja el férreo agarre que sostiene en Werner, eleva el rostro y se topa con el del suizo. — Es más que suficiente — y aunque desea explicarle el por qué, calla. Desconoce su incapacidad para esclarecerse, la ironía de saber que podría contarle cualquier cosa y lo hacía, justamente lo acababa de hacer. Pero aún sin percatarse del mínimo detalle de las trancas a contarle de porciones de su realidad era él, no como un responsable sino más bien como el causal. Pues aunque no lo supiera, cuando se trata de Werner, Bonnie siempre ha de quedar muda.

Yo no los culpo, debe ser imposible no gastarle bromas al profesor cuando es un payaso. — intenta burlarse ella sin lograrlo, pues la ironía no está ahí y su respuesta cae con un diálogo vago que falla en sus intenciones. Se apretuja al costado de él apoyando la frente contra la mejilla de él, con la desprolija barba  acariciándole las sienes causándole un leve picor que por hoy no parecía importarle. Inspiró profundo y prosiguió con sus pésimos intentos de hacer relucir un sarcasmo que ahora no poseía. — Recuérdame más nunca volverte a ayudar con tus papeles — susurra ella haciendo una mueca, le gustaría comentar algo positivo sobre sus estudiantes pero Bonnie era pésima con los niños, los únicos pequeños con los que había logrado congeniar eran los hermanitos menores de Werner a quienes adoraba y viceversa y Tajit, la niña que había conquistado su corazón en Tailandia y a la cual Bonnie había amadrinado dentro del refugio en el que se encontraba.

Sonríe esta vez con naturalidad, no ampliamente pero sí lo suficientemente ancha como para ser notable, para ella no para él. No puede ver a través de la cortina que le ha hecho a su rostro con sus cabellos. Le causa hilarancia el bienestar que le traen sus palabras, aún sabiéndolas, le hace bien que se lo digan tan solo una vez. Asiente y vuelve a perderse en el cuello del chico. — Decir siempre es mentir — alcanza a susurrar en tono quedo, estruja entre sus dedos la tela de su camiseta. — Solo... no te vayas — y no espera que entienda lo que quiere decir. Abandona el escondrijo de los mechones de su cabello y le da la cara, detalla sus facciones y le alarma su semblante. — Tu tampoco te vez muy bien — evidencia ella, aunque le inquieta lo que le inquiete a él, no está en sus manos saber.

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Re: Tonight — Werner.

Mensaje por Invitado el Mar Sep 24, 2013 9:57 am

No tenía sentido para el suizo forzar las palabras. Prefería quedarse allí junto a la búlgara, ambos en silencio durante horas a tener que pretender una conversación que a ninguno de los dos realmente les importara o les hiciera realmente querer mantenerla. Sonríe cuando ella habla de sus alumnos — A veces me da la sensación de que anduviste en la escuela— Sabe que no es así, pero la idea en el momento que cruza su mente se queda ahí para hacerle imaginar que ella ha hablado con los niños y les ha dicho cosas de él que los harían reír. Aunque así fuese, tampoco se molestaría. El rubio entiende que hoy es un día extraño y por más que intente hacerlo pasar por uno cualquiera eso no sucederá. Piensa, y cree que lo mejor es afrontarlo de una vez, pero ni siquiera es capaz de conseguir articular ni la más mínima palabra que le ayude a la morena a sentirse mejor. Es un asco dando ánimos y lo sabe. — Tú te pierdes un trabajo de maravilla— contesta sin demasiados ánimos, como si el estado de ella le hubiese contagiado para terminar ambos con la moral por los suelos, igual que sus cuerpos que descansan sobre el sucio y frío piso de aquella estación.

Mueve la cabeza en un par de ocasiones, como si quisiera acariciar con su mejilla la frente de la chica, una caricia poco pulcra y un tanto tosca. — Si sé que soy un mentiroso. No me lo repitas tantas veces— murmura con diversión, encogiéndose de un hombro, provocando que ella también se mueva al ritmo de las contracciones de sus propios músculos. La vuelve a acercar a él, en un abrazo desesperado por hacerle notar que está ahí, que siempre, desde que la conoce, lo ha estado y que siempre que ella lo desee lo estará. No dice nada, no es capaz de articular sonido alguno y no está dispuesto a arruinar o empeorar las cosas con alguna tontería. Cierra los ojos por segundos que le parecen horas y cuando los vuelve a abrir, se sorprende de encontrarse con el rostro que se escondía ante sus orbes azules, para observarlo. No le gusta la expresión de la fémina y evita el contacto visual. Prefiere creer que es más interesante mirar hacia otro lado, la pata de un banco, un farol maltrecho o el techo que en ese momento los cobija. Cualquier cosa es mejor que tener que enfrentarse a esa mirada que lo conoce y es capaz de notar cualquier cambio en sí. — Yo me veo igual que siempre. Sólo que cada día un poco más viejo... Nada más— se ve obligado a mirarla y sonríe. No sólo con la boca, sino que también intenta traspasar aquella sensación de tranquilidad a través de sus ojos. Sabe que no puede engañarla, porque no lo desea y eso le hace contradecir sus actos con sus palabras. Suspira. No tiene mucho más que decir, salvo evidenciar lo obvio. Pero no quiere hacerlo, y es por eso que vuelve a rehuir de los ojos claros de la búlgara — Vamos— Murmura y sin más se levanta, llevándose consigo el cuerpo delgado de la chica, sin dejar de rodar sus delgados hombros con su brazo.

Tendrán que caminar, pero está dispuesto hasta a cargarla con tal de salir de allí — Tengo hambre. Y tú, lo quieras o no, me vas a acompañar. — No es una amenaza ni tampoco una invitación. Le sonríe y comienza a caminar, aunque no está seguro de que Bonnie desee hacerlo. Se detiene para observarla — ¿Quieres que te cargue? — No estaba en sus planes tratarla como una niña pequeña, pero en ocasiones, hasta a él le dan ganas de volver a ser un niño... Y es que la vida, se ve distinta con los ojos de ellos. Y eso es lo que él quiere, encontrarle un nuevo sentido a todo lo que hace y ha estado haciendo durante tanto tiempo en un lugar desconocido.

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Re: Tonight — Werner.

Mensaje por Invitado el Vie Sep 27, 2013 10:09 am

Se encoje de hombros— Apesto con los niños — reconoce y hace una mueca formando una línea recta con los labios.  Jamás podría ser maestra, no poseía ni el tacto, ni la paciencia, ni mucho menos la vocación para estar rodeada todo el día de infantes por muy tiernos y lindos que fueran. No es que no le agradaran, le agradaban, dosificados, donde no podía lastimarlos o gritarlos cuando su humor estallara. — Déjame con mi física termonuclear, estoy bastante bien con mis cuerpos celestes y algoritmos — finalizó ella, adoraba su trabajo, amaba las matemáticas por irónico que se tratase con ella. Bonnie era el opuesto a su profesión, mientras que una era medida, cuantificable y exacta ella por su parte era un arrebato de circunstancias, nunca reaccionaba igual, no podía ser medida ni mucho menos exacta, ella era de todo menos exacta. Quizás por eso su jefa la odiaba, o simplemente le recordaba al amante de su esposo, una de dos. Pues no era normal ser tan mierda con una sola persona en toda la organización.

Idiota — se ríe ligeramente, no en la estruendosa carcajada que normalmente usa pero sí le brota de manera espontánea. Le golpea el hombro y deposita un beso en la mejilla del chico, como agradecimiento pues aunque no sea notorio en su semblante, ella siente como los pesares se aminoran y es él el que lo logra. Le regresa la sonrisa, casi con resignación, pues lo ve, que no está del todo bien pero no le obligará a que le cuente lo que sea que hiciera que la sonrisa de Werner fluctuara en la comisura de sus labios. Si él quería decirle algo, podía hacerlo. Se distrae un momento preguntándose qué ocurrirá y le sigue por acto reflejo cuando se levanta, se confunde y en su rostro se refleja desconsuelo cuando ella entiende que se él se va. — ¿Te vas? — y sus facciones no disimulan que no quiere. Entonces examina lo que ha dicho y entiende que le dice que vayan los dos. La sangre el hierve en las mejillas y desvía las mirada en la dirección opuesta a él para que no vea su vergüenza. — Olvida eso — se cubre el rostro con las manos y suspira, recobrando la calma que había perdido por su bochornoso gesto.  Camina en silencio, pero no le mira ¿qué le pasa?

Aja — dice en tono automático haciéndose la que le prestaba poca atención a la falta de cera en las baldosas.  — ¿Vamos a comer de tus lechuguitas? Porque tus ensaladas no son comida — hablaba la que comía pizza de almuerzo cuatro veces a la semana, de vieja, si es que llegaba hasta allá, muy seguramente Bonnie sufriría de colesterol o presión alta, sino es que antes le daba cáncer de pulmón por su malsana adicción al tabaco.  Por su parte seguía sin entender qué mierda podía comer él cuando tenía hambre, normalmente ella se antojaba de una hamburguesa o un tarro enorme de helado, o un Subway, le encantaban los espantosos emparedados de Subway. Para ella Werner tenía dieta de conejo, no entendía cómo mierda hacía para tener los músculos enormes con esa alimentación. Le mira después de sus constantes evasivas y vuelve a agachar el rostro mirando las mugrosas agujetas de sus botas pantaneras — Amm… — medita su pregunta ladeando la cabeza un par de veces mientras se mecía sobre sus talones. No quería irse pero la idea de desampararse de su compañía hacía que lo primero pasara a un segundo plano, así que estiró los brazos enfrente suyo, aún con la mirada clavada al suelo cual avestruz y asintió torpemente.

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Re: Tonight — Werner.

Mensaje por Invitado el Miér Oct 02, 2013 7:00 am

No puede evitar sentirse aliviado al percatarse de que la búlgara ha sonreído. No esperaba ser recompensado con aquel beso, pero no se molesta en disimular que le pone contento.  Niega con la cabeza una vez y después de levantarse, se queda mirándola con extrañeza. A punto de darle una respuesta a su pregunta está cuando ella añade otra cosa. Werner se encoge de hombros, aunque sigue pensando que ella está actuando extraño... Incluso más que de costumbre. Podría haber preguntado, pero dadas las circunstancias, tal vez era mejor no decir nada en ese instante.
Tú puedes comer cualquier cosa. Incluso esas grasientas y asquerosas hamburguesas, o lo que sea lo que coma la gente común— respondió encogiéndose de un hombro, a sabiendas que aquel comentario no haría más que causar molestia. Obviamente, por eso lo hacía. Esperaba que al menos, ella le demostrara su mal humor de siempre, eso sería menos alarmante que cualquiera de las actuaciones que hasta el momento Bonnie había realizado. Se sentía desconcertado y por ello tampoco era capaz de actuar con naturalidad ni ser el mismo de siempre. Extraño, pero así era. Si ella no actuaba como siempre, él tampoco podía lograrlo.

¿Acaso no conoces la carne de soya? — añadió rápidamente, alzando una ceja de arriba a abajo varias veces. Al ser vegano, había tenido que acostumbrarse a preparar él mismo sus propios alimentos, o en su defecto, buscar hasta el cansancio locales donde sirvieran platillos que él pudiese ingerir. Estando ya hace más de un año en Amberes, se los sabía de memoria. No era difícil hallarlos para él, además podían comprar para llevar y de esa forma comer en algún lugar con calma, sin tener que estar uno en un lugar y el otro en uno diferente. Así, las cosas no tenían sentido. Su pregunta anterior y por la cual se había detenido estaba siendo respondida. Sí. Aquel día sería extraño durante todas las horas que le quedaban, pero al menos, estaban juntos. Sonrió y bajó la cabeza por un par de segundos, antes de avanzar y detenerse frente a ella. — Te estoy consintiendo demasiado, Hammermierda — le dijo con diversión, un poco más animado que momentos anteriores.

Se volteó para darle la espalda e inclinarse un poco para que de esta forma ella se subiera a su espalda. Podría haberla cargado en sus brazos, pero eso habría sido aún más extraño y seguramente la gente le habría preguntado si ella se sentía mal, si necesitaba algo o cualquier cosa. Así era la mayor parte de la gente de Amberes, o al menos, la que vivía por ahí cerca. — Sube, tu corcel está listo — bromeó, y esperó a que ella realizara sus movimientos. Sus manos se posicionaron sobre los muslos de la búlgara, para mantenerla firme y que no se cayera. Así fue como comenzó a caminar con ella sobre su espalda. Varios pasos dio en silencio, pero luego se puso a cantar sea of love, de Phil Phillips. —pom, pom, pom, popopom, Come with me, my love, to the sea, the sea of love.  — hacía tiempo que la había oído, porque era una de las canciones que solía cantarle su  padre. A su madre. —I want to tell you, how much, i love you.  — ¿Por qué se acordaba ahora de aquella canción? Porque los extrañaba. Se sentía solo en aquel país, sin siquiera poder visitar a su familia a menudo. Aunque aquel sentimiento se veía disminuido en compañía de la búlgara. — Do you remember, when we met?, that's the day, i knew you were my pet... — No le importaba si Bonnie se reía, o le parecía estúpido lo que él hacía, porque se estaba sintiendo mejor. Y el que estuviese cantando, también le daba la oportunidad de no pensar, porque sentía que lo había estado haciendo demasiado tiempo desde que la encontró allí. —I want to tell you, how much, i love you,  — Así continuó, caminando y cantando. Mientras lo hacía, no pudo evitar lo que había intentado cuando comenzó a cantar... Se puso a pensar en las versiones de la canción... La de Iggy Pop, la de Cat Power, y la de The Honeydrippers; su favorita.

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Re: Tonight — Werner.

Mensaje por Invitado el Dom Oct 06, 2013 7:25 pm

Ella arqueó las cejas y le dio una mirada rápida, sus labios formaron una mueca de descontento y le una risa socarrona se le escapó muy brevemente. — Suculentas, deliciosas, grasientas y asquerosas hamburguesas repletas de colesterol. — le corrigió ella satisfecha con su explicación, Bonnifer sufriría de problemas de la presión de mayor muy seguramente, su alimentación no era coherente con las grandes cantidades de ejercicio que hacía y a pesar de que no aumentaba de peso, y todos sabían que con ella eso era casi imposible, sí tenía pésimos resultados en los exámenes de sangre que le exigía el trabajo cuando tenían que salir de la ciudad a hacer simulaciones o viajes por investigación. — Por eso es que siempre tienes hambre — reflexionó ella al aire, al igual que él, trataba de picarle aunque al final sería ella la que saldría molesta, siempre era así. Werner siempre encontraba una manera de volcarle las cosas  y dejarla muda, cuanto aborrecía aquello.  — Con tus emparedados de lechuga nunca te vas a llenar — le espetó cruzándose de brazos. — Es como las vacas que viven comiendo pasto todo el día — y se mordió el labio inferior para contener la risa cuando la imagen mental de una vaca con la cara del suizo le cruzó por la mente.

Le miró horrorizada cuando mencionó la carne de soya, una vez, tan solo una vez se había atrevido a probarla bajo la autorización de él y devolvió el bocado apenas lo probó. — ¿El remedo de carne espantosa que sabe a mierda? — arrugó la nariz y sacó la lengua en gesto de asco, Werner en alguna época le había incitado a que probara la comida vegana y le parecía la cosa más insípida del planeta, un pedazo de cartón estaba más condimentado que lo Werner comía. Sin percatarse, tanta charla de comida provocó que el estómago le rugiera y el paladar se le hizo agua al imaginarse con una pizza recién horneada de peperonni con queso extra y orégano. — Werner idiota — refunfuñó ella con hosquedad. — Me dio hambre — dejó caer la cabeza de manera cansina y se escudó ahora tras un nuevo pretexto para abusar de la compañía del rubio. Elevó el rostro, recuperando paulatinamente la estabilidad que la tristeza había aminorado, ella le debía su mejoría a él. Ladeo el rostro y le correspondió la mirada con la misma diversión que había en la de él, rebosante de una complicidad implícita. Elevó tan solo el mentón y se acomodó un mechón moreno detrás de la oreja así no le cayera en el rostro. — Por una madrugada no hace daño, luego puedes volver a tu Dürrenfucker ser. — y dio una profunda exhalación, intentando liberal sus pesares con ello. No quería seguir así, no quería seguir sintiéndose así y mucho menos quería sentirse así con él, a medias, apesadumbrada y triste. Sin dejarse contagiar por su calidez y alegría, pues de tantos significados que tenía él para ella era alegría, no quería estropearlo, no debía.

¿El servicio incluye seguro de vida, no? — le bromeó mirándole con aparente desconfianza. Esperó a que él se diera vuelta y colocándose en puntas de pies alcanzó el cuello del chico rodeándolo con sus brazos enclenques, saltó enrendándo las piernas en los costados del rubio y espero a que este la sujetara o la caída sería grande. Una vez allí la morena tomó la libertad de acomodarse a su gusto en el espalda del chico, dejando la cabeza caer en el hueco entre el cuello y cuello de él. Cedió baja la melodía que la voz de Werner canturreaba, alcanzaba a reconocer la canción, le remitía un tanto a su padre y su desmedido amor por Louis Armstrong y Peggy Lee, pero esta vez no se sentía triste de pensar en ello. Si no más bien reconfortada. — Come with me, to the sea, of, love — canturreó escuetamente a ella contra la piel del chico sin abandonar el escondrijo en el que se encontraba, la voz se quebraba y desfinaba terriblemente ante la inexistente capacidad o don de la búlgara para el canto. Siempre había sido mala y eso no iba a cambiar, atenuó la voz en la última nota que era mucho más elevada que las anteriores. Suspiró con pesadez y cerró los ojos  — Como cantante me muero de hambre — reconoció ella divertida, afianzó el sostén que tenía sobre él cuidando a no estarlo lastimando. — Tú en cambio eres bueno ¿por qué no haz hecho algo con eso? — preguntó curiosa, si a ella se le hubiera dado la música hazta quizás habría incursionado en ella, había tenido penosos intentos con múltiples instrumentos y lo único que le había dado frutos fue la batería pero lentamente fue abandonándola al encontrarse más comprometida con otros hobbies.

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Re: Tonight — Werner.

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