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Sáb Dic 14, 2013 9:33 am por Ginevra Andriacchi


Déjate convencer, Duerme esta noche conmigo - Ginevra

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Déjate convencer, Duerme esta noche conmigo - Ginevra

Mensaje por Dante S. Kozlov el Mar Sep 10, 2013 7:15 pm

Cinco días habían pasado desde que la había dejado en la puerta de su casa. Cinco desde que había comenzado a enviarle mensajes cortos y simples en los que solo le preguntaba, cómo estaba, qué tal su día, si ya había comido y si el circo aún seguía tan vivo como cuando la escuchaba hablar de él y de lo que hacía, pero jamás haciendo ni la más mínima alusión a un nuevo encuentro, aún cuando él se lo había dicho, aún cuando era lo que más deseaba en esos momentos. Pero las cosas no se habían dado, parecía que desde aquel día el trabajo se había incrementado de tal forma que los momentos libres eran tan escasos que los utilizaba para respirar, comer y seguir adelante. Hasta hoy, cuando su jefe lo había llamado a su oficina y con unas cortas palabras le anunciaba de los dos días libres que tenía si no salía de allí en cinco segundos. Tres se demoró en tomar su chaqueta y salir de allí.

Sonreía, sí sabía que lo hacía, es que simplemente las cosas se habían dado a su favor y no podía pedir nada más. El día anterior su madre había decidido visitar a uno de sus hermanos fuera del país y gracias a que el hombre le había pagado los pasajes, no había dudado en ir y ahora que no tenía que preocuparse por unos días de las cosas de su madre, tenía la vía libre para preocuparse por las propias. Se acomodó en el asiento de su coche y sin esperar más tomó su móvil y escribió: “Te tengo una invitación, dos días libres, en mi casa, puedes estar el tiempo que quieras, espero respuesta y paso por ti ahora. ¿Qué dices?” –sabía que era una propuesta arriesgada, que una chica podría ver aquello como una proposición demasiado alzada y que negarse sería lo más normal, pero esperaba y apelaba a lo especial de la chica, que no fuera como el común de ellas.

No puso en marcha el coche, no se movió, no respiró, no hizo absolutamente nada mientras tenía el teléfono en sus manos y esperaba a una respuesta que necesitaba, fuera instantánea. Ambas manos sostenían el móvil. Ambas sudaban como si se tratara de las de un chico inseguro y no la de un policía entrenado para pasar por situaciones peligrosas y las que su vida corría peligro. El asunto es que ahora el orgullo, uno que nunca antes se había puesto a prueba, ahora se encontraba tenso sobre una fina cuerda, como si se tratara de uno más de los integrantes del circo al que ella pertenecía- Vamos, vamos –susurraba mientras sacudía el teléfono como si aquello sirviera para que un mensaje de respuesta llegara más rápido. Por eso cuando el teléfono vibró a modo de la esperada respuesta no se atrevió a desbloquear y abrir la carpeta que se movía burlona en la pantalla del teléfono, no pudo y solo esperó.
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Re: Déjate convencer, Duerme esta noche conmigo - Ginevra

Mensaje por Ginevra Andriacchi el Mar Sep 10, 2013 7:46 pm

Ginevra había pasado los siguientes cinco días en casa. Encerrada, claro, lo que para su abuela era todo un logro, la vieja sin vergüenza se pavoneaba frente a ella con una sonrisa radiante. Desde el secuestro de la joven, lo único que hacía era vigilarla más de la cuenta, cosa que la ponía de un humor insoportable, lo cual era extraño, porque la cirquera no era de carácter pesado, tampoco perdía la compostura como todos los demás, era de paciencia infinita, pero sentirse lejos del circo, a punto de perder la posibilidad de ir viajando de lado a lado para mostrar su arte. Eso le ponía muy mal. De no ser por los mensajes esperanzadores que le otorgaba Dante, quizás habría caído en una tristeza profunda, y se la pasaría llorando, pero no, nada de eso, si ella no se echaba las energías, entonces nadie lo haría por ella. ¿O si? No, para nada; aquella mañana la pierna no le dolía tanto, y eso le hizo sonreír más de la cuenta. ¡Podría caminar un poco! Y si, lo intentó, pero prefirió sentarse para no hacer esfuerzo demás y lastimarse. Estiró su mano cuando sonó el celular, suspiró, se mordió los labios, y tragó saliva.

- ¡Abuela! - Su voz se alzó y retumbó por todo el cuarto. - Abuela ven por favor, tengo que decirte algo - Inquieta, incluso impaciente, la joven castaña se dirigió a saltos hasta su cuarto de baño. Se quitó la ropa, y pronto se encontraba bañándose. La mujer de entrada edad llegó, le sonrió de nuevo con ese aire de triunfo y la miró por encima de la puerta de cristal. La chica no se avergonzaba que le viera su abuela. ¡Venga! ¡Era su abuela! - Abuela, tengo que informarte una cosa, saldré dos días de casa, estaré bien, lo prometo, solo quiero salir y distraerme, desde el secuestro no me he dado tiempo de descanso, y quisiera poder estar reflexionando un poco, tal parece que tú sabrás valerte sola, te mandaré a alguien de seguridad - Su sonrisa se formó en el rostro cuando la mujer que la había criado asintió, pues todo lo contrario a lo que temía, la señora había aceptado la noticia de manera tranquila y alegre - Me portaré bien, lo prometo, sabes que puedes confiar en mi - Salió de la ducha, se envolvió en una toalla, y le dio un abrazo. La mujer se lo correspondió, y la ayudó a moverse hasta su armario, donde comenzó a vestirse, aunque se colocó un vestido floreado, algo distinto a sus pantalones deportivos.

"Estoy lista, puedes pasar por mi, te esperaré en la puerta" - Escribió el primer mensaje, se dio la vuelta para buscar una mochila, buscó dos mudas de ropa, pijama, ropa interior, y dinero con todas sus tarjetas de identificación. "Llevaré bombones, dulces, y algunas películas" - Le aclaró, quizás una "pijamada" les sentaría bien. La castaña se imaginaba una noche tranquila, platicas donde pudieran compartir esos detalles íntimos de cada uno. Ginevra no hacía ese tipo de cosas, pero por ser Dante no lo malinterpretada, pues el chico la había salvado, era el único del que no desconfiaría, él no la hundiría, por el contrario; después de cepillar sus cabellos, tomar su celular y cargador, salió directamente a la puerta, esperando, al poco tiempo reconoció el auto del oficial, suspiró cuando lo encontró a un lado.

- Es bueno que tengas tiempo libre - Se sonrojó automáticamente - Hola… - Susurró dando saltitos para acercarse al vehículo.
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Re: Déjate convencer, Duerme esta noche conmigo - Ginevra

Mensaje por Dante S. Kozlov el Miér Sep 11, 2013 9:20 pm

Sí había tardado y la espera no era para nada algo que le gustara demasiado, pero cuando al fin se había atrevido a abrir aquel mensaje supo la razón de aquello. Estaba lista, lista para poder ir por ella lo que dejaba en claro que había estado arreglando lo que sea que traería consigo, para estos dos días que en ningún momento había dudado de pasar junto a ella. Sonrió como idiota y colocando el teléfono en el asiento de al lado puso la llave en el contacto y dando el primer cambió salió de allí rumbo a la casa de la chica, misma en que cinco días antes había estado. La comisaría quedaba a quince minutos de las zonas residenciales donde ella vivía, por lo que en diez y gracias a cierta urgencia que el policía llevaba estuvo en poco tiempo frente a la casa de ella. Cuando la vio en la puerta salió rápidamente del coche a tiempo que ella con saltitos que solo le causaron más gracia, se acercaba a él- Y es bueno que tu aceptaras mi invitación –respondió sin perder ni el más mínimo detalle de aquel enrojecimiento de sus mejillas y lo que aquel mismo gesto provocaba en él- Hola –se acercó a ella y colocando una mano en su mejilla depositó un beso en la otra mientras tomaba el bolso que ella traía entre sus manos- Es hora de irnos, tengo hambre y hay que llegar a cocinar –le dijo mientras que con su mano libre tomaba la cintura de la chica y la alzaba el poco trecho que quedaba hasta su coche.

Y como si de una rutina ya conocida por ambos, como si hubieran estado mucho tiempo haciendo lo mismo, en solo unos segundo más y completamente sincronizados, estuvieron ambos dentro del coche y camino a la casa de él, mismo recuerdo que le quitó la sonrisa y le hizo preguntarse si aquello era o no una buena idea. Suspiró de manera entrecortada y miró hacia al lado a la chica que iba junto a él- Pues… mi casa no es como la tuya –accionó el intermitente y giró hacia la derecha donde las casas de solo un piso y con menos metros cuadrados se encontraban- Imaginarás que un suelo de policía no es tan bueno –sonrió sin sentir la gracia del asunto y se alzó de hombros como si de verdad aquella situación no le incomodara para nada.

Estaba seguro de lo que quería, aún después de sus pensamientos quería pasar el tiempo con ella en su casa y el que fuera el único plan y no pensara en una alternativa para ello, era la muestra de que quizás su mente sabía desde mucho antes que Ginevra no se fijaría en detalles como esos o al menos necesitaba convencerse de eso antes de llegar a su casa. Hizo sonar sus nudillos cuando la luz roja le obligó a detenerse y miró ahora directamente a su acompañante- ¿De verdad quieres hacer esto? No es que yo dude, solo necesito que tu estés completamente segura de todo y de mi –no sabía si ella aún poseía el recuerdo de su último encuentro y de aquella promesa de lo que pasaría la próxima vez que ambos se vieran, pero quería que sí, quería de ese modo estúpido que jamás había poseía que lo recordara, porque su orgullo me impedía volver a decir aquellas palabras que lo habían hecho arriesgarse tanto o más que ponerse frente a un criminal sin arma y sin nada que lo protegiera.
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Re: Déjate convencer, Duerme esta noche conmigo - Ginevra

Mensaje por Ginevra Andriacchi el Miér Sep 11, 2013 9:51 pm

Y ahí estaba ese momento maravilloso, donde el encuentro de ambas miradas le hacían sentir afortunada. Por un lado, Ginevra se sentía sumamente confundida. ¿Por que se atrevía a hacer aquello? No es que lo conociera del todo, de hecho apenas y sabía algunos detalles del varón, pero dados los antecedentes donde ambos se conocieron algo dentro de ella le impedía creer que el pudiera causarle algún daño. Por otro lado estaba su abuela, la joven no deseaba decepcionarla, porque todos sus valores y principios los había impartido aquella mujer, y si veía una falta en su nieta, se lo vería a si misma. No, hacer sentir mal a la única persona que había estado a su lado en todos esos años la ponía en un gran dilema; daba igual, por primera vez iba a ser arriesgada, en vez de lamentar la situación, buscaba disfrutarla, la vida constaba de eso. ¿No?

- ¿acaso pregunte sobre su casa? - Hizo una mueca mostrando la decepción que las palabras del chico le daban. Incluso punzadas se alojaban en su pecho. Ella no era una joven superficial, de hecho estaba segura que si le pidieran sus riquezas por cinco minutos de nuevo con su familia, los daría sin importar las penurias que podrían llegar - No te preocupes ¿esta bien? Es tu casa, y lo que representa es mucho más valioso a cualquier lujo, da gracias a que tienes un lugar seguro donde dormir, con que tengamos una cama con sábanas que calienten en el frío de la noche estaré feliz - Se notaba sincera, pues a veces cuando salía de viajes con el circo, sólo dormían en remolques o en cuartos de hotel. - si, estoy segura, sé que no harás nada que no quiera, y que serán dos días donde podremos conocernos más ¿que hay de malo con eso? Sino estuviera segura no habría respondido - En ese momento estiro una de sus manos para acariciar una de las ajenas.

- Cocinaré yo. Te prepararé una buena pasta, con ensalada y carne, si quieres podemos ir al supermercado para comprar lo que falta ¡Palomitas de maíz! Mucha soda y dulces - Le miró de reojo - Aunque si quieres algo más práctico puedes pedirlo, también traje algunos de casa y unas películas - Aunque Ginevra se encontrara sonrojada, al menos se convencía que las cosas que decía y estaba haciendo hasta ese momento estaban bien. Que debía soltarse aunque fuera un poquito para poder dejarlo entrar en su mundo. - ¿Estás seguro tu? - En ese preciso momento el alto del semáforo había aparecido, ella se giró sólo un poco para verlo de frente, una de sus manos se estiró, y aunque en un principio dudó, acaricio con suavidad su mejilla.
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Re: Déjate convencer, Duerme esta noche conmigo - Ginevra

Mensaje por Dante S. Kozlov el Miér Sep 11, 2013 10:26 pm

Tenía claro que la duda había sido una estupidez, que el preguntar no era para nada algo factible dentro de lo que estaban viviendo, que las dudas solo agravaban algo que estaba bien y que los momentos perfectos no se arruinaban con preguntas sin sentido, pero antes no lo sabía, antes carecía de aquellos conocimientos que las experiencias te inculcaban. Antes solo se dedicaba a un trabajo que le gustaba y que no le permitía darse cuenta de una realidad que estaba frente a él, con él, para él. Antes se había impuesto quedar ciego para no permitir que las debilidades se interpusieran del mismo modo como, sin poder engañarse, se había convertido su madre luego de la desaparición de su padre y el dolor que aquello le había provocado. Y ahora ella, con las mimas o quizás menos vivencias que él le demostraba que con unas cuantas palabras podías olvidar enseguida la estupidez y solo disfrutar.

- Inseguridades de primerizo –se disculpó alzándose de hombros y sonriendo relajado ahora de nuevo. Ella poseía esa capacidad, aquello que dejaba atrás al frío policía que muchas veces no tenía piedad en los interrogatorios y que cumplía su labor del modo que fuera. Escuchó cada una de sus palabras a la vez que solo una de sus cejas comenzaba a alzarse ante lo que estas provocaban en él, sí, lo estaba ayudando, pero no era tonto y cada una de aquellas frases cargadas de inocencia no hacían más que provocar perturbadores pensamientos de lo que le gustaría- Tranquila, eso lo tenemos  –dijo riendo- Y lo demás también, una vez en casa veremos que nos falta –y en el momento en el que seguiría hablando sintió la mano en su mejilla y ante su pregunta, solo asintió, solo aquello. Porque de seguir estaba seguro diría más de la cuenta. Cambió nuevamente el cambio cuando el semáforo mostró verde y en un minuto más estuvieron frente a una sencilla casa, sin ilumanción ni sonidos lo que indicaba lo sola que se encontraba- Bienvenida a mi hogar.

Bajó del coche presuroso y ayudándola a bajar se encaminó con ella hasta la puerta- Después vengo por tus cosas –el apuro del chico era notable y se hizo aún más cuando al entrar por la puerta de su hogar cerró de golpe y tomando la cintura de la chica la acorraló contra la misma. Su rostro casi pegado al de ella, sus manos de forma posesiva en su cintura y la respiración acelerada, muestras claras de una contención que estaba seguro no podría soportar más- Necesito besarte –dijo en sus susurró contra los labios de ella- Necesito que me permitas besarte ahora –casi gimió cuando acercó su cuerpo más al de ella esperando, lo que fuera, un asentimientos de cabeza, una sonrisa o un sí. Lo que fuera.
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Re: Déjate convencer, Duerme esta noche conmigo - Ginevra

Mensaje por Ginevra Andriacchi el Miér Sep 11, 2013 10:52 pm

Ginevra se sintió tranquila. Pues no había una mala señal, o una mirada mala que le hiciera pensar que algo se saldría de control. Solamente asintió cuando le indicó que en su casa había las cosas necesarias. Bueno, eso es un punto a favor, pues no necesitaban hacer una parada más para poder encerrarse, olvidarse del mundo, y permanecer solos, los dos, como ella tanto había deseado; el rostro femenino se había desviado hacia el lado contrario al conductor, ella no había bajado el cristal, por lo que detallaba detrás de el, aquel gran camino. No es que fuera muy largo o complicado, pero de volver a visitarlo, o querer darle una sorpresa, lo haría sin levantar sospechas, agradeció el tener una buena memoria, pues no volvería a necesitar instrucciones para llegar al destino. Cuando llegaron sólo sonrío bajando la mirada. En su estómago hubo un vacío al igual que en su pecho, no era uno malo, porque pronto llegó el cosquilleo, uno especial. Ahora entendía porque hablaban de enamoramiento y de mariposas en la barriga. Lo estaba experimentando.

- ¿A dónde ha ido tu madre? - Pregunto con inocencia mientras le abrazaba por el cuello, cuando el claramente le tomaba de la cintura. Asintió de nuevo cuando le habló de sus cosas, pues la verdad era lo que menos le importaba. Se imaginaba que le esperaría una acogedora decoración. Pero apenas pudo ver el interior cuando su espalda se pegó a la pared. La castaña sintió el calor de su cuerpo subir a su rostro, su respiración se había acelerado notablemente por el nervio. ¿De verdad quería besarla?¿Tantas eran sus ganas? ¿Para que negarlo? Ella también quería hacerlo, pero el miedo de no hacerlo bien, eso le hizo temblar de pies a cabeza, sin embargo no dejó de mirarlo, con profundidad, intenta do descifrar sus intenciones de esa manera. ¿Sólo buscaba un beso? Se mordió su labio inferior con coquetería, aunque ni ella misma se daba cuenta que podía ser de esa manera. Cerró los ojos, y entonces su cabeza se movió de arriba hacia abajo. Le estaba dando permiso para que lo hiciera, para que le enseñara a hacer aquel gesto tan íntimo y también dulce, porque ella no besaría a cualquiera.

- Bésame... Pero sólo un beso, no debemos adelantarnos más de la cuenta, que tenemos dos días para repartir más - Pero la voz de la joven salía en un susurro entrecortado. Delataba su inocencia, su timidez, su falta de experiencia, pero también su anhelo y su emoción. Dado que ya se había recargado en la pared, no había forma de que pero era el equilibrio, o que su pierna molestara de dolor, para nada, estiró sus manos para abrazarlo por el cuello, con una de ellas le acarició el cabello con lentitud. Volvió a cerrar sus ojos, su lengua acaricio sus labios dejando la humedad que necesitaban, la lubricación para mover con facilidad los labios y poder repartir algún beso torpe, pero cargado de cariño. Ya no importaba si podría o no decepcionarlo, lo que importaba era el hecho de entregarle a él ese pedazo de su ser que a nadie le había dado: su corazón.
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Re: Déjate convencer, Duerme esta noche conmigo - Ginevra

Mensaje por Dante S. Kozlov el Jue Sep 12, 2013 10:47 pm

Sí, había escuchado la pregunta, pero la había dejado en el olvido en el momento mismo en que su cuerpo había estado pegado al de ella de un modo diferente, ya no cargándola mientras la sacaba de aquella bodega en la que la habían tenido encerrada, ya no llevándola como cuando necesitaba ayuda por su pierna en la que a veces dependía de él, no, ya no era nada eso. Ahora simplemente era porque necesitaba de su contacto, saber lo que provocaba en ella y arriesgarse de una vez por todas a enfrentarse a ese deseo que lo carcomía- Solo uno –dijo mientras asentía y pensaba en las palabras de ella recorriendo con la mirada cada uno de los gestos que ella hacía antes de besarla. No tenía ni la más mínima idea de lo que era capaz de hacerle en dos días, de lo que eran capaz de disfrutar en dos días, pero en cierto grado tenía razón. Sí las cosas iban bien entre los dos, podrían hacer que esos dos días, se volvieran mucho más- Solo uno –repitió esta vez susurrando contra sus labios, aún sin tocarlos.

Se permitió sentir, solo sentir como ella acariciaba su cuello, como sus propias manos se deleitaban con unas curvas que solo vería en un espectáculo y que allí serían de todos, pero que se encargaría que solo él pudiera tocar. Pasó una de sus manos por el espacio que quedaba entre su espalda y la puerta y haciendo un poco de presión la unió más a él, alzó la vista para mirarla una última vez e imitándola cerró sus ojos y unió sus labios. Tibios comparados con los helados de él. Suaves chocando con los rugosos que siempre tenían una herida ante el permanente morder que provocaba en ellos, perfecto cuando de a poco sus labios se fueron moviendo de tal forma que estaba seguro la sincronía no podría ser más que perfecta, más cuando sentía como el femenino cuerpo se amoldaba al de él, sin fallas. Pero no podía conformarse con eso, no cuando sus manos, conscientes del tesoro que poseían se tenían que ver aisladas de ello. Un beso antes calmado y ahora demandante le pedía más, más tacto más poder, más pasión, más de aquello que habría prometido no hacer.

Y fue cuando se detuvo. Cuando sus manos se habían aventurado más allá de lo permitido, antes de que la sueve piel hiciera contactos con sus manos, antes de perder el poco control que le quedaba. El beso se fue calmando y tomó el labio de ella entre sus dientes antes de separarse finalmente con una respiración que dejaba mucho que desear a una maratón de kilómetro- Solo un beso –dijo ya por tercera vez ahora retrocediendo un paso y tomando una de las manos de ella- Vamos a la cocina, si seguimos aquí no respondo de mi  -comentó intentando sonreír, mientras caminaba- Veamos que tan buena cocinera eres como besando, de ser igual de seguro quedaré encantado –le había ayudado a llegar a la cocina y mostrándole el lugar soltó sus manos- Todo aquí, dime si necesitas algo para ir por él, porque de seguro una vez que este de vuelta con tus cosas no volveré a salir hasta que tenga que volver al trabajo.
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Re: Déjate convencer, Duerme esta noche conmigo - Ginevra

Mensaje por Ginevra Andriacchi el Lun Sep 16, 2013 5:31 pm

Ginevra se tranquilizó, dejó que el nervio empezará a fluir hasta eliminarse por completo de su cuerpo, le había costado mucho trabajo, ¿para que mentir? Pero de estar siempre reservando sus deseos por miedo, jamás haría nada. Sus labios se presionaron con fuerza contra los ajenos, su figura ahora no dejaba ni siquiera que la brisa del aire se interpusiera entre ambos. Ladeó el rostro, separó los labios, se dejó llevar por lo que le hacía sentir, pero también por lo que deseaba. Si, deseaba su boca tanto como las caricias que experimentaba. Soltó una risita tímida cuando la lengua ajena le invadió. Sus ojos cerrados no se atrevieron a abrirse hasta el tirón que experimentó en su labio. Eso le hizo respingar, suspirar, y soltar un suave jadeo complaciente. Parpadeó para poder verlo. Quiso decirle que continuara, pero por muy extraño que pareciera, sabía que ella misma no frenaría todos sus deseos, porque necesitaba complacerse tanto como complacerlo a él; se separó a regañadientes, su mirada la enfocó al suelo, sus mejillas se sonrojaron. Se dejó guiar, ella le gustaba la casa, era pequeña, cómoda, calurosa.

- No soy buena besando, pero si cocinando - Le reconoció con una sonrisa tímida, pero llena de cariño. Dio algunos saltos para posicionarse frente a uno de los estañes, reviso sacando pasta, y unos cubos que le daban un sabor distinto y especial a la comida. También Sacó del refrigerador puré de tomate. Queso - Creo que necesitaré crema para que el sabor este delicioso - Le miró de reojo, volvió al refrigerador - ¿Puedo usar esta charola de carne? - La sacó antes de que le contestara. Prendió la estufa, con saltos sacaba ollas, la llenaba de agua, sal, de todo lo necesario, se sumergía en aquello, era experta en la comida proveniente de su país de origen. De repente, cuando solo necesitaba voltear la carne para que del otro lado diera el cocido necesario. Se volteó para verlo, sonriendo, notando como lo tenía detrás de la barra de la cocina. Movió las manos hasta su cabello elaborando una coleta alta, se suplo un mechón de cabello para que le dejara ver bien. Suspiró, le gustaba tenerlo para ella, sin que tuviera que ir a casa, o tener que dejar que se fuera al trabajo. Dando saltitos se acercó de nuevo, le acarició una de las mejillas con suavidad.

- ¿Esto haremos todo el fin de semana? ¿Comer, mirarnos y darnos algunos besos? - Se mordió el labio inferior con inocencia, pero también ruborizada, se acercó de nuevo, le dejó un beso delicado en el mentón, otro en ambas mejillas, uno rápido en los labios, y después se acercó a su nariz para dejarle uno más cariñoso. - ¿Puedes ir por unos refrescos? ¿La crema? Prometo no irme, deberías ir por dos grandes, así no tendremos que salir, aunque si prefieres las aguas frescas también puedo hacerla ¿qué dices? - Le dio caricias detrás de la oreja - Quizás algún día pueda presentarte a mi abuela, con los calores que hacen últimamente la alberca de la casa vendría bien ¿no crees? - Sin darse cuenta le estaba coqueteando, de forma natural, inocente, incluso recatada. Pestañeó dos veces, y sonrió de medio lado.
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Re: Déjate convencer, Duerme esta noche conmigo - Ginevra

Mensaje por Dante S. Kozlov el Miér Sep 18, 2013 7:30 pm

Para él todo siempre se había tratado de costumbres. Cuando algo no le gustaba o estaba fuera de lo que siempre estaba acostumbrado, las cosas se habían tratado de que simplemente tuviera que acostumbrarse a los cambios y ya con el tiempo no le quedaba más que aceptarlo, porque él jamás había sido alguien que pudiera exigir cambios, que pudiera tener el valor de pedir las cosas y alegar por aquello que no le gustaba, jamás había sido así y estaba seguro que tampoco lo sería, pero todo aquello se olvidó cuando la vio a ella en su territorio. Cuando se dio cuenta de que con ella no tendría que pasar por el proceso de las costumbres, porque estaba cómodo, porque le gustaba verla allí, porque el que no hubiera hecho nada para comparar cuan diferentes eran los dos había sentido la veta de orgullo hacia ella que no sería capaz de explicar con nada- No lo creo –dijo simplemente apoyándose en el mesón central de la cocina mientras esperaba a que ella le dijera lo que le faltaba, en caso de que así fuera, para ir por ellas.

Él solo se dedicaba a asentir con cada cosa que ella le decía y graba mentalmente lo que le pedía. No era algo difícil, por lo demás su memoria siempre había sido una buena aliada- A mi no me molesta –le respondió cuando la vio frente a él, a escasos centímetros mismos que ella se había encargado de hacer desaparecer. Se dejó llevar por sus caricias, por lo que ella le hacía, como con simples roces lo afectaba de tal forma que solo se dejaba querer, porque había olvidado lo que era eso, porque había alejado ese tipo de acciones hacia él y ahora no quería que se alejaran. Quería estirar sus brazos y abrazarla, pegarla a él, sentirla y entregarse a las sensaciones olvidadas y que recién ahora, luego de tanto tiempo volvía a experimentar- Podríamos –le dice con una sonrisa algo nerviosa ante la invitación forma de conocer parte de su familia quizás ya no como el policía que la rescató, sino que como el “amigo”.

- Si te vas voy por ti a donde sea –le dijo con un guiño y sin poder controlarse la tomó por la cintura y pegándola a él la besó de forma profunda, pero tan corto que no tendría el tiempo necesario para reaccionar si así ella lo hubiera querido- Voy por las cosas y en media hora estoy de vuelta –acarició la mejilla de la chica y con un alzado de ceja salió de la cocina y de la casa rumbo al pedido que ella le había hecho. De un salto por la ventana ya estaba sentado frente al volante y con la llave en el contacto salió de allí hacia el primer supermercado que encontrara. Nunca había ido de compras para este tipo de cosas, su madre era la que por lo general lo hacía y cuando él llegaba a pisar el lugar solo lo hacía para ir por comida chatarra o alguna cosa que su barba le pedía cuando ya era tiempo de ser rasurada. Por lo que cuando recordó el pedido y no poder encontrarlo, debió preguntar contrario a lo que cualquier hombre haría, cualquier hombre que no estuviera siendo esperado por una chica que desde que había aparecido en su vida, había cambiado más que un hábito en él.
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Re: Déjate convencer, Duerme esta noche conmigo - Ginevra

Mensaje por Ginevra Andriacchi el Mar Sep 24, 2013 3:52 pm

Sus ojos observaban la espalda masculina mientras está se perdía de su vista. Suspiró, y se dio cuenta que en su rostro aún permanecía la sonrisa amplia. ¿Qué ocurría con Dante? Es decir, le gustaba mucho, sin duda, pero apenas y le conocía. Debía tener mucho cuidado, no por desconfiar de él, más bien por no ir demasiado rápido y hacer que ambos se aburrieran antes de la cuenta. Sus ojos se cerraron unos momentos, la joven se relajó, y entonces el olor de la comida la puso en alerta, se dio la vuelta, y dando saltitos regresó a su lugar. La carne la comenzó a asar, y con la mantequilla y el puré de tomaré hizo la mezcla, la pasta ya se había escurrido, así que después de unos minutos la metió en el recipiente. Revolvió, cuando trajera el joven la crema sería suficiente para que todo quedará listo. La cirquera se dedicó a descubrir la cocina. Encontró vasos, al poco tiempo los platos, y los cubiertos. Sin importar los saltos que pudiera dar se encargó de colocar la mesa. Su atención se interrumpió de su labor cuando notó como el cielo tronó, y claro, empezaba a llover, sólo esperaba que eso no retrasara o hiciera que Dante tuviera algún problema. Al poco tiempo apagó el fuego, y descubrió una sala de estar, donde se acercó para encender la televisión, comenzó a pasar los canales hasta que por fin encontró uno de música.

Sacó su celular observando la hora, la verdad es que faltaba tiempo para que el llegará, pues él chico había dicho media hora, sólo habían pasado unos quince minutos. De igual forma empezó a textear "Dante, se hace tarde y la comida se enfría, me encantaría tenerte pronto, empieza a llover y tengo frío. Besos". Lo envió sintiéndose un poco nerviosa, ¿y si estaba siendo muy exagerada? Ella esperaba que no, claro, pero quería hacerle saber que le hacía falta en cierta medida. Se sonrojó, nunca antes se había puesto de esa manera, bueno, es que nunca antes había tenido un novio, o alguien que le invitara a hacer algo así, aquello era nuevo, pero hermoso, le gustaba mucho la sensación que experimentaba. Al poco tiempo escuchó el auto que se estaba estacionando. Ella se acercó a la cortina, y se envolvió para esconderse, al escuchar la puerta lanzó un "bu" al aire, y luego lo abrazó por el cuello.

- Bienvenido de vuelta - Comentó sólo para atraerlo a ella. Beso su mejilla, le revolvió el cabello, tomó las bolsas, y saltando de nueva cuenta volvió a la cocina, agregó la crema, revolvió la pasta, y la llevó al centro de la mesa, Al igual que la carne. - Vamos, siéntate, me vendrá bien consentirte un poco, el estomago, ya sabes - Se colocó detrás de él, descansó sus manos en sus hombros dando suaves apretones, se inclinó a besar su mejilla de nuevo y se fue a sentar. - Espero que te guste - Musitó demasiado animada, pero antes de ella comenzar a comer, prefirió que él le diera el visto bueno a la comida.
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Re: Déjate convencer, Duerme esta noche conmigo - Ginevra

Mensaje por Dante S. Kozlov el Sáb Sep 28, 2013 3:55 pm

No tardó mucho en encontrar lo que buscaba. No estaba seguro si era una manía femenina o no, pero ella había tenido la delicadeza de colocar incluso la marca de los alimentos para así hacer que la búsqueda no resultara en una monumental búsqueda del tesoro y al final tardara tanto que no lograría encontrar jamás las cosas. Su madre solía hacer lo mismo cuando él era pequeño. Dinero, una lista y la bolsa, así de a poco le había ido delegando misiones, responsabilidades, todo para hacer de Dante un mejor chico, sin saber que finalmente le tendría que delegar hasta su propia vida consecuencia de l muerte de a quién más amaba. ¿Qué tan bueno sería amar al fin y al cabo si resultaba que podrías sufrir aún más si no lograban proteger a la persona que querías? ¿Qué pasaría si comenzaba a sentir cosas aún más fuertes por la chica que lo esperaba en su casa que el solo hecho de rememorar lo pasado ya aquel secuestro le hacía pensar en tomar justicia con sus propias manos? ¿Qué tan seguro se volvía con el tiempo aquello del amor? Dante jamás lo había sentido y ahora que los pensamientos no hacían más que molestarlo, pensó en que quizás la idea no era de las mejores. El se creía cobarde y la Ginevra era demasiado valiente para él.

Pero aquellos pensamientos se fueron a la mierda, cuando un solo sonido de mensaje cuando ya tomaba las bolsas luego de haber pagado, lo hicieron desechar todo lo que había pensado y catalogarse como imbécil. Qué más daba, sufrir una pérdida no sería nada comparado con la ignorancia de no saber lo que podría pasar de no arriesgarse a disfrutar del presente. Sí, se estaba transformando un hombre repleto de sentimientos femeninos, pero que poco le importaron. No respondió el mensaje, solo corrió hasta el coche cuando las primeras gotas de agua comenzaron a mojar su ropa. No tardó mucho cuando ya estaba atravesando la puerta de su casa y el torbellino en el que se había convertido la chica le indicaba cada una de las cosas que tenía que hacer, como si se tratara de la dueña de la casa. Y esa imagen le encantó.

- ¿Puedo vomitar en el suelo directamente si la comida no me agrada? -preguntó completamente serio cuando se llevó el primer bocado de la pasta y saboreó con calma. Estaba exquisito, con los sabores cada uno en su punto y deleitando su paladar casi llegando a la perfección de lo que había sentido con sus besos, solo que no logrando aquella única sensación- Si logras consentirme en otras cosas lo mínimo que sentí con tu comida, puedo apostarte que lo pasaremos muy bien –dice aún tragando la comida y sonriendo sin mirarla porque sabe muy bien lo que provocará- Está exquisito Ginevra –dice ahora mirándola y alzando una de sus manos para tomar la de ella y besar en sus nudillos- Me malacostumbrarás con lo que le haces a mi sentido del gusto, pero puedo morir con ello y no arrepentirme jamás de no querer compartirlo con nadie –porque sí, si aquello mejoraría con el tiempo, era capaz de convertirse en el ogro más temido del planeta con tal de tenerla solo para él.
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Re: Déjate convencer, Duerme esta noche conmigo - Ginevra

Mensaje por Ginevra Andriacchi el Lun Sep 30, 2013 8:00 pm

Se dio cuenta que su corazón estaba muy acelerado, tanto incluso como sus presentaciones en el circo, y eso ya era demasiado decir. Dante encendía en ella sensaciones que no parecía tener, o que jamás creyó podría experimentar. Era extraño para ella, demasiado, pero no por eso hermoso, de hecho lo gozaba a cada segundo que transcurría. Habían cosas que le ponían nerviosa, por ejemplo, el hecho de no saber como actuar o que decir, en algunas ocasiones incluso se preguntaba si su forma de ser tan tímida le ayudaría a resolver las dudas existenciales de su interior, no sólo eso, le ponía mal el no saber si debía entregar parte de sus temores, sus miedos, sus manías, todo lo bueno o malo de ella, en ocasiones lloraba por su falta de comunicación con las personas, por el miedo a más perdidas. Algunas veces temía que se le fuera la única persona con vida que tenía a su alrededor, y para colmo encariñarse con Dante era un gran riesgo, más encima por el trabajo que el chico ejercía.

Sus mejillas se sonrojaron por sus acciones, por sus palabras, pero más por la cercanía y la forma en que la miraba. Para Ginevra era mirada la hacía sentir femenina, hermosa, una mujer atrayente, algo que no había experimentado. Era tan extraño, con él parecía tener más de una primera vez, lo que siempre sus amigos del circo le contaban solo podían ser experiencias sexuales, ella todo lo atribuía de esa forma. No sólo el sexo se disfrutaba en la vida, debían haber otros factores más, al menos eso lo pensaba ella, y por eso el pecho se le hinchaba de orgullo al darse cuenta que lo físico podía ser si, importante, pero no lo más; Giró su rostro para poder observar su plato. ¿De verdad le había gustado? Aquello era grato, movió el tenedor, de esa forma metió con destreza la pasta, se la llevó a la boca, y disfrutó del sabor, le habría gustado llevar vino, pero no deseaba intimidarlo, o hacerle sentir incomodo por sus manías al comer.

- ¿Malacostumbrarte? Eso quiere decir que tienes intenciones de volver a invitarme - Le dijo volviendo a llevar alimento a su boca. Masticó un poco, de hecho siguió comiendo en silencio, la idea de que ambos estuvieran solos un fin de semana volvía a invadir sus ideas ¿qué se supone que debían de hacer? Encima aun tenía mal la pierna, no es que fuera la mejor o más divertida acompañante. - Bueno, no se adelante, oficial, primero debe ver si el fin de semana es lo suficientemente grato, es mejor así, no adelantarse, mejor disfrutemos un poco de la comida - Le dio un apretón suave en la mano, siguió comiendo, era de las cosas clásicas que no le daba pena hacer con un chico que le gustaba, comer, era uno de sus placeres culpables. - Tienes algún secreto que desees contarme, no sé, ¿algo divertido? ¿Algo sobre el trabajo? ¿Algo que desees hacer? - Arqueó una ceja juguetona, solo para animarlo a hablar.
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Re: Déjate convencer, Duerme esta noche conmigo - Ginevra

Mensaje por Dante S. Kozlov el Vie Nov 08, 2013 5:28 pm

Sí, era verdad, desde que su madre se había visto afectada por todo la muerte de su padre, que no se comportaba como una madre, como una dueña de casa, pero jamás se había atrevido a sacárselo en cara, a decirle que habría olvidado que aún le quedaba alguien en la vida por el que luchar, por quién seguir viviendo día a día y al final se había quedado conformándose con lo que se le daba, con lo que lograba conseguirse en el Departamento de Policía o lo que podía comprar cuando el dinero le alcanzaba para algo más decente. Por eso, por esa misma razón agradecía tanto cuando alguien hacía algo por él, cuando se dedicaban a él aunque sea el mismo detalle, el mínimo esfuerzo por agradarle y eso hacía que disfrutara de cada bocado que ella había preparado para él- Quizás, si te portas bien, puede que haga algún esfuerzo y te envite a cocinarme de nuevo, ya que al menos eso lo haces muy bien, bueno lo segundo que haces muy bien –dijo sonriendo mientras le guiñaba y volvía a llevarse otro bocado.

Le gustaba estar con ella, disfrutar de esa sencillez que ella le otorgaba, esa capacidad para poder hacer cada cosa sin una doble intención como muchas otras veces había experimentado y por lo que había dejado de buscar algún tipo de relación estable, ahora la opción se le hacía  viable. Quizás se estaba adelantando, pero la situación era algo que no podía evitar- Secretos tengo mucho, pero no sé si tengas la fortaleza suficiente para poder soportar las cosas –ahora sonrió, pero se notaba que de verdad había demasiada realidad en aquellas palabras. Había visto demasiadas cosas que no se debían volver a pronunciar nunca- Un día quedé desnudo por intentar encontrar a una chica –dijo frunciendo el ceño sin mirarla por la vergüenza que sentía al recordar el momento y que no perdiera el tiempo intentando descifrar a qué se refería con esas palabras- Pero dame un segundo, esto se debe contar con más compañía –el hombre se colocó de pie y se perdió en la sala fuera de la cocina.

No tardó ni cinco segundos cuando ya estaba de vuelta en la cocina- Me regalaron esto en esa misma oportunidad. El padre de la chica tenía una viña a la que me invitó y nunca fui –se alzó de hombros y se sentó trayendo consigo también dos copas de vino- No sé si debía estar más tibio que el normal, pero el calor del hogar puede que lo tenga en su punto –descorchó el vino y sirvió para los dos, alzó su copa y esperó a que la chica chocara su copa con la de él- Estábamos casi en la misma situación que tu, solo que estaba vez el secuestrador tenía gustos similares a los tuyos, ya sabes –bajó la mirada y negó tomándole recién en esos momentos la gracia al asunto- Era homosexual y me dijo que soltaba a la chica solo si me desnudaba, solo quería eso, verme desnudo. Te imaginarás lo que hice, la chica fue liberada –negó nuevamente con la cabeza y tomó el primer sorbo de su vino.
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Re: Déjate convencer, Duerme esta noche conmigo - Ginevra

Mensaje por Ginevra Andriacchi el Dom Nov 10, 2013 11:12 pm

Su ojos iban y venían del plato de comida, hacía la boca del caballero, le resultaba extraño poder compartir una mesa de esa forma, sin su abuela, sin esa mujer que siempre estuvo a su lado, porque, desde que sus padres habían muerto, no había día que no se encontrara alado de esa mujer, bueno, la excepción fue durante el secuestro, pero ni siquiera comió, aquel hombre que la tenía capturada se rehusaba a darle aunque sea un poco de alimento, pues decía que era un castigo, el que merecía dado que no le aceptaba una salida decente. Recordar aquello la puso mal, incluso bajó la cabeza, bebió un poco de vino después de haber chocado las copas, suspiró profundamente intentando calmar sus ansias, él no tenía la culpa de sus recuerdos, por el contrario, se estaba adentrando a su vida, se la compartía, lo mejor que podía hacer era disfrutar, sonreír, y abrazarlo un buen rato; sus ojos se cerraron para calmarse, y cuando los volvió a abrir su semblante pasaba del estado critico al sonriente. Él la había salvado, no podía hundirla.

- Si crees que beso bien, entonces podría darle probadas más seguido - Sus mejillas se encontraban sonrojadas, se había dado el valor suficiente para poder romper el miedo y decir más que simples tonterías como siempre. Dante le daba el valor necesario a su vida, la joven entendía que el muchacho tenía una luz, el impulso que ella necesitaba. - ¿No bromeas? - La sorpresa iba implícita en su tono de voz, pero también la forma en que sus ojos se habían abierto - Vaya, al menos el hombre tenía buenos gustos - Su rostro ladeado, sólo lo veía de reojo - Es decir, eres muy guapo, se dio cuenta en un principio, por eso fue exitosa, yo al verte pediría lo mismo - Ni siquiera había medido sus palabras, tosió con mucha fuerza, en sus labios ya se encontraba la copa de vino de nuevo - Debiste haber asistido al lugar, es decir, esas personas se encontraban agradecidas, de alguna forma te querían pagar lo que hiciste, sé que es tu trabajo, pero comprende, no está demás que dejes pasar tales agradecimientos, lo mereces - Estiró una mano para tomar la ajena, al poco tiempo se puso de pie, frente a él.

- Vamos, la comida puede calentarse ahorita, ven conmigo - Le tomó de la mano para caminar en aquella casa, así fue como llegaron a la sala, ella le soltó para poder ir a su bolsa de mano, rebuscó entre las cosas, y así llegó hasta una pequeña cajita con unas llaves - Quiero que las tengas, son de mi casa, pero la pequeña es del circo, tengo algo planeado, así que deseo que las tengas, nuestro próximo encuentro te hará saber porque las debías tener - Le dejó las llaves en la mano, se acercó de nuevo pero en esta ocasión sus manos descansaron en las mejillas masculinas. - Eres un héroe, ¿cómo podremos pagarte tanto? Yo… no lo sé, quisiera poder darte tanto… - Suspiró bajando sus manos con lentitud por aquella espalda recta, daba sutiles caricias a lo largo hasta que lo estrechó hasta ella -  ¿Qué pasó después del desnudo? ¿Frecuentas con la chica? ¿Te llevas con alguna otra que hayas salvado? - En su interior la pizca de celos apareció haciendo que sintiera vacío en su pecho. Se mordió los labios y le soltó para observar una fotografía de él en un estante.
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Re: Déjate convencer, Duerme esta noche conmigo - Ginevra

Mensaje por Dante S. Kozlov el Lun Nov 11, 2013 11:11 pm

Ella lo confundía. Sus palabras lo hacían ir de ida y vuelta entre la idea de que ella sabía perfectamente lo que provocaban sus palabras o el hecho de que la inocencia de ellas no hacían más que tentarlo aún más. Sabía muy bien que debía controlarse, que no debía dejar ir sus deseos por delante de lo que realmente debía hacer. Era la primera vez que se encontraban solos fuera de lo que los límites de su trabajo le permitían y había bastado solo tenerla en su territorio para besarla enseguida. Pero ella no ayudaba, no hacía nada para apaliar las ansias que sentía cada que alguna frase que él tomaría con un doble sentido salía por sus labios, uno que cada vez que observaba moverse, le reproducían la escena que con tantas ganas quería repetir. Sonrió negando mientras volvía a dar otro bocado y a la vez disfrutaba de las reacciones al contarle aquella bochornosa historia. Había sido un día terrible y después de eso, la burla de sus compañeros por varios meses hasta que a otro le había tocado una situación similar- No lo hago –dijo mirándole y contándole aquellos mismos detalles- Cuando a mi compañero le tocó otro similar dejé de ser el blanco de las bromas.

Se alzó de hombros y de haber podido se habría sonrojado ante lo que ella decía. No se consideraba alguien guapo. El entrenamiento y las luchas habían dejado cicatrices y magulladuras en su rostro que jamás se habían ido y que ahora no hacían más que recordarle cada vez que se miraba en el espejo todas las cosas que había tenido que pasar para poder llegar hasta allí y que ella dijera aquello no hacía más que confundirlo. Cerró solo uno de sus ojos, mientras negaba esta vez sintiéndolo realmente- No es así –dijo con simpleza- Pues no me gusta tener mucha relación con esas personas, ver como sus vidas siguen mientras la mía se estanca en algo que no puedo evitar, bueno antes así era, ahora veo cambios en mi futuro y me gustan –comentó antes de que ella tomara su mano y casi lo arrastrara fuera de la mesa y lo llevara hasta la sala y le entregara aquello. Dante abrió los ojos hasta que sus órbitas no le dejaban ir más allá y tragó saliva sin entender a qué se debía todo aquello y entendiendo lo importante que podía ser eso cuando a la confianza era ligada- ¿Sabes que con esto puedo entrar en tu casa y abusar de ti cada noche? –susurró sabiendo que ella podía escucharlo y sin dejar escapar las palabras de ella.

No era tonto, reconocía muy bien hacia donde iban las palabras y le gustó, no lo negaría, porque aquello no hacía más que conferirle un grado de importancia, algo que no había sentido hace tanto tiempo y que hasta había olvidado con el paso del tiempo y su dedicación al trabajo- Solo con una –dijo mirándola directo a los ojos mientras dejaba que las manos de ella recorrieran lo que le viniera en gana- Y es la única con la que he querido estar nuevamente desnudo en público dijo alzando una mano y tomando un mechón de su cabello- Me gusta como es, suele tentarme cada vez que tiene la posibilidad después del rescate, dice cosas que me hacen perder el control y lo mejor es que no se da cuenta que lo hace. Me provoca ser yo esta vez el psicópata que la tenga a su merced sin posibilidad alguna de rescate –suspiró inclinándose ligeramente, pero sin llegar a tocarla.
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Re: Déjate convencer, Duerme esta noche conmigo - Ginevra

Mensaje por Ginevra Andriacchi el Jue Nov 14, 2013 11:05 pm

- Lo sé, sé que podrías ser capaz de ir a mi hogar, de robar, incluso destruir, quemar, sin embargo, confío en ti como nunca había confiado en nadie, incluso confío en ti como confió en mi abuela, sé que no serías capaz de hacerme nada, lo sé, tu me salvaste, no me hundirías - A diferencia del tono de voz masculino, el de ella se escuchaba fuerte, incluso retumbante en aquella sala. Lo miró a los ojos, sus mejillas siempre sonrojadas por estar con él, por recordarse encerrada en una casa, jamás en la vida había hecho eso con un hombre, ni por asomo, ni siquiera en sus pensamientos, pero con él se podía permitir hacer tantas cosas, el miedo se le iba, la sonrisa permanecía, y su corazón palpitaba de forma tan acelerada que incluso las ganas de vomitar llegaban. ¿Por qué Dante podía causar tanto en ella? Su rescate, su encuentro no fue una casualidad, si Dios existía entonces él lo había mandado, como la mejor bendición, como el chico perfecto que tanto necesitaba. Cerró los ojos con tanta fuerza que con eso la idea de tenerlo escondido en su mente, de jamás olvidarlo por si alguna desgracia volvía a ocurrir llegara a pasar, de esa forma jamás olvidaría ese rostro que tanto ahora quería, porque su sonrisa le hacía sentir cosquillas en el vientre y mariposas en el estomago.

Ginevra se hizo dos pasos hacía atrás al escucharlo terminar de hablar, sus palabras tenían dos sentidos para ella. El primero la ponía nerviosa, porque recordaba aquel encierro insoportable. La joven en su mente imaginó un sin fin de cosas desagradables que aquel secuestrador pudo haberle hecho, por otro lado la idea de permanecer al lado del policía la hacía suspirar largamente. Que extraño podía ser todo, se mordió el labio inferior, quiso dar más pasos pero solo fueron de nuevo dos, porque su espalda chocó contra la pared cercana a ellos. Tragó saliva, y lo miró nerviosa.

- ¿Por qué me secuestrarías? Todos ellos tienen una razón en especial, no puedes decir que sólo por mis palabras, hay algo más ¿verdad? Algo que también me ocurre a mi… - Susurró eso último dándose cuenta que su pecho subía y bajaba de forma acelerada por el momento que estaban teniendo. Ginevra quería besarlo, poder jamás dejar esa boca, sin importar la falta de aire, ella necesitaba sus brazos protectores alrededor de su figura, poder sonreír con confianza, saberse que nunca más pasaría una penuria si él estaba cerca de ella - Quiero conocerte a mi psicópata - Bromeó, pero se dio cuenta que decir esas palabras no eran muy convenientes, así que se las reservó en un rincón. - No, no, quiero saber porque me tendría encerrada mi Dante - Aquello incluso se escuchaba tierno pero prefería decirlo de esa manera. Sus manos se escondieron entre la pared y su espalda baja, lo miraba curiosa ¿Cuál era el siguiente paso del chico? Ella no lo comprendía, siempre la dejaba ansiosa.

- Entonces… ¿Una película? - Hasta ese momento la pierna no había fastidiado, quizás porque habían cosas más importantes que atender, sin embargo ella buscaba comodidad para que no le molestara demasiado y tuviera que quejarse, el quejarse llevaba a arruinar la noche con dolores. Quería un sillón en el cual poder sentarse a su lado, tomar su mano o incluso recargar su cabeza en su hombro, quería una cama para poder abrazarlo mientras observaba perdida una película romántica. ¡Una de terror para abrazarlo con fuerza si se espantaba! O incluso una triste para llorar sobre su pecho y saber si él se reiría por sus cursilerías, Quería hacer tantas cosas con él, que apenas se daba cuenta que si, lo quería, y no por ser un simple policía cualquiera que rescataba a chicas en peligro, porque claramente él no era un cualquiera.
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Re: Déjate convencer, Duerme esta noche conmigo - Ginevra

Mensaje por Dante S. Kozlov el Jue Nov 21, 2013 10:53 pm

Frunció el ceño al instante mismo en que las palabras de ella llegaban a sus oídos. Sí, ella confiaba, le estaba confiando mucho y él no sabía qué hacer con ello. Era cierto que no era la primera vez que experimentaba situación en que el grado de libertad de ciertas cosas hacia él se daban de ese modo, pero antes solía ser porque simplemente era un plus que se generaba cuando las personas se enteraban de su trabajo, esta vez resultaba completamente diferente. Porque ella le estaba hablando al hombre y dejando de lado al policía. Sonrió de lado tomando en sus manos la llave y guardándola en la cartera de su pantalón mientras dejaba de decir más, no era necesario, cuando sabía que no tenía mucho más que agregar en una situación en que claramente las palabras no eran lo suyo, pero si las acciones. Por eso no perdió de vista ni una segundo como ella había ido retrocediendo con cada palabra que le decía. Si lo de él no era aquello, pero si con ello podía utilizarlas para provocar lo actual, podía estar seguro que las usaría las veces que fuera necesario. Sonrió gustoso, cuando sin mucho trabajo ahora la tenía dónde la quiso estar desde que habían entrado en su casa.

La había besado solo una vez y para él, jamás sería suficiente. Avanzó lo dos pasos que ella creó y se detuvo alzando una de sus cejas, dos más y en los centímetros entre ellos se le antojaron como una amenaza de aquellas que siempre estaba dispuesto a enterrar- Verdad –dijo en un susurró que estaba seguro, ella escucharía. Verdad que todo aquello que estaba sintiendo dejaba de ser un juego. Que podía captar en la mirada de ella que las sensaciones eran tan nuevas tanto para ella como para él y que eso mismo los hacían entrar en un terreno que si era sincero, no sabía cómo desarrollar, porque no le gustaba lo nuevo, no saber como terminaría todo, no tener un plan, una estrategia, un grupo de ayuda que sabría seguir sus movimientos como si de un rescate se tratase y aunque lo tuviera, el hecho de compartir una experiencia como lo era Ginevra con alguien más, lo hacía pensar en que prefería un misión suicida a querer que alguien más la tuviera. Alzó una de sus manos y en compañía de la otra las posó en la pared en que ella se apoyaba a cada lado de su cuerpo. Acorralándola, secuestrándola. Haciendo que se acostumbrara de la manera más sutil que era así como le gustaría tenerla siempre- Porque desde el momento en que te saqué de ese lugar, el instinto de posesión y protección es lo único que se ha arraigado en mi –sus manos subían y bajaban a cada lado de la pared como una promesa futura de lo que quería hacer con ella, de cómo quería estar con ella y que se reprimía por el solo hecho de no asustarla.

Se inclinó ligeramente dejando sus labios frente a los de ella. Sin tocarlos, sin rozarlos, dejando el espacio de libertad necesaria para que fuera ella quien tomara la decisión- Porque quiero que seas mía –se alzó de hombros de forma lenta mientras su miraba vagaba desde sus labios a sus ojos, maldiciendo a quién fuera por no ser más inteligente y crear al humano con la capacidad de no perder de vista aquellas dos partes de la mujer que tanto deseaba- Una película –susurró mientras sus labios se movían aún sin tocar los de ella y deteniendo sus mano cerca de su cabeza- Podría ser una buena idea –ahora sonrió y tocó su cabeza de forma imperceptible, sin que ella lo notara- ¿Alguna idea? ¿O prefieres entregarte a lo desconocido y ver qué es lo que puedo ofrecerte? –sí estaba desviando todo a un doble sentido notorio, pero a esas alturas, quizás, solo quizás podría darle lo mismo exponerse de ese modo, menos frente a ella.
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Re: Déjate convencer, Duerme esta noche conmigo - Ginevra

Mensaje por Ginevra Andriacchi el Sáb Dic 14, 2013 9:33 am

La respiración de Ginevra se aceleró a tal grado que su pecho subía y bajaba con mucha fuerza. Se sentía presa de una bestia lista para atacar, pero quien podría caer sobre su cuerpo le agradaba. Una parte my profunda de ella escondía a una vocecilla que decía que deseaba más. Esas sensaciones que experimentaba la estaban volviendo loca. Se relamió los labios, y bajó la mirada al suelo intentando no pensar demasiado a cada palabra que él pronunciaba. Ese doble sentido lo captaba a la perfección, su cuerpo también, ¿Era algo bueno? Su abuela siempre le decía lo hermosa que era, le animaba a conocer el amor, a poder tenerlo con ella, lo cierto es que la joven a duras penas podía soportar la vida que tenía como para caer en esos terrenos. ¡Corrección! Ya había caído; sintió los labios ajenos tan cerca de los suyos que no pudo evitar ese impulso por volver a besarlo, pero se contuvo un buen rato. Hasta que ya no pudo más. Se colgó de su cuello, su boca acarició la del hombre y separó los labios para poder profundizar su acción. Nada de pensar, simplemente dejarse llevar por el momento.

- Una película de fondo mientras te beso - Se atrevió a decir cuando sus bocas se separaron. La joven no lo soltó, lo miraba de esa manera, la diferencia de alturas era evidente, debía colocarse de puntas para poder contemplarlo, sin embargo avanzó atrayéndolo consigo - Debes llevarme al lugar donde podríamos ver la película - Y avanzaba en algunas ocasiones chocando contra la pared, pero gracias al cielo el chico la protegía de no lastimarse demasiado - ¿Voy bien? - Preguntó animada sin voltear, sin soltarse, hasta que llegó por fin a chocar contra una puerta, y esperó a que él la abriera - Si fueras posesivo entonces no me dejarías ir ni al circo, porque hay muchachos que me invitan a salir - Era cierto, pero buscaba ver si lograba despertar una pizca de celos en el muchacho, aunque claro, ella jamás haría algo malo para lastimarlo. Los celos siempre se los habían relatado como algo tierno, lindo. ¿Sería así que alguien la celara? Eso se vería, por el momento ya lo había hecho.

- Entonces una película - La luz había disminuido demasiado en aquella habitación, la joven ni siquiera volteaba a ver otra cosa que no fuera a él. - ¡Oh! Se me olvida la mochila con las cosas - Le soltó para regresar por la maleta de películas, con cuidado las cargo, dado que debía dar brincos con una pierna para poder avanzar de forma correcta. Se debía de ver muy graciosa. Aunque lo gracioso era que el dolor al lado del policía había disminuido, incluso tenía ganas de hacer algunas piruetas para ensayar presentaciones del circo, pero no era el momento obviamente. - Entonces ¿qué película vemos? - Ni siquiera vio lo demás, se lanzó a la cama boca abajo suspirando, abrazándose a la almohada, sintiendo que compartir la cama con él podría llegar a ocasionar muchas cosas ¿buenas? estaba por verse.
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