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Jack Unterweger

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Jack Unterweger

Mensaje por Jack Unterweger el Dom Sep 08, 2013 12:29 am



Jack Unterweger

23 años - Heterosexual - Salud - Psiquiatra forense.

personalidad

Jack sabía que tenía serios problemas, unos muy serios problemas y lo que pasaba por su mente no era precisamente el estar sentado en la parte del copiloto del mercedes de su padre mientras el echaba sobre su poca paciencia un discurso que ya había escuchado antes, dicho en aquel peculiar tono que hacía que empezara a ver todo de un color rojo sangre, pero era él, Robert el único que podía hablarle de esa manera después de todo le debía todo lo que tenia al hombre que estaba sentado a su lado, le debía la salvación de una vida de mierda, probablemente si no fuera por su padre estaría muerto o peor estaría tras una rejas de hierro, los dos lo sabían bien y era por eso que se sentaba a escucharlo mientras miraba la nada procesando cada cosa que le decía.

-Jack… ¿Me estas escuchando? ¿A caso no piensas mejor tu actitud? El mundo no es de ese tono oscuro con el que enfocas cada cosa. – Sus ojos lo miraron por un instante, sin remordimiento en las oscuras profundidades de su mirada sin alma, solo fuego. Solo un fuego malévolo se ve en él – Si, fuerte y claro. No sé ni para que te molestas en repetirlo de nuevo.

Una sonrisa torcida se asomo a sus labios sin poder evitar el altivo sarcasmo en su voz, sabia lo mucho que le molestaba, pero el no estaba en sus zapatos, no tenia esos horribles recuerdos, pesadillas, pensamientos rodando como fantasmas en su cabeza, el no podría entenderlo, nadie que no haya visto el infierno primero podría entenderlo. Robert no lo sabía, no sabía lo profundo que había roído su pasado en el, en su carácter, en su forma de pensar y percibir a los demás, a la vida.

Expulsado de nuevo del instituto en el que su padre lo había registrado hace algunas semanas atrás. El lugar era riguroso, costoso y pomposo, como quienes estudiaban allí, creyéndose Dioses de sus pequeños e insignificantes mundos. Causa de la expulsión. Peleas constantes y daños a propiedad privada. Eso era lo estipulado en el reporte de su hoja académica. Lo que no sabía su padre era que él nunca provocaba a nadie parecía simplemente que el caos iba tras de él como su propia sombra.

No podría describir a Jack de una forma simple y sencilla, porque el mismo no entra en los parámetros de esos términos, Es complicado, lleno de contradicciones, Es completamente un enigma, misterioso, silencioso, pero jamás tímido o inseguro.  guarda miles de secretos de su vida que jamás le confiaría a nadie, Desconfía de cada persona que conoce, siempre alerta y dominante, para Jack es mejor ser temido que temer.

Soberbio y sarcástico son dos palabras que casi podrían describirlo a la perfección si solo lo ves desde una perspectiva meramente superficial, podría parecer incluso ególatra pero odia la vanidad y la presunción. No es el físico lo que le preocupa, lo que está adentro es más importante para él. Y no habla precisamente de buenos sentimientos se refiere a su inteligencia, no hay mejor arma que una mente hábil, fría y calculadora como lo es el. Peligroso. Lo es de una manera frívola y perversa, pero a pesar de todo puede ser un aliado confiable si se sabe tratar con su carácter y su desconfianza.

Sus modales van y vienen dependiendo de la personas o la situación la mayoría del tiempo puede parecer incluso sofisticado pero cuando se encuentra ante algo o alguien que perturba su calma puede llegar a ser grosero y volátil. La fuerza solo la utiliza cuando es necesario pues considera que quien se dirige a si mismo siempre con la fuerza bruta, es un estúpido sin cerebro. Pero tampoco se deja intimidar, dominar o perturbar por alguien, es agresivo cuando lo amerita la situación.  

Independiente, organizado y meticuloso, todo en su vida tiene un orden especifico, es solitario y asocial, nunca le ha gustado pasar demasiado tiempo en lugares muy concurridos, aunque no le guste cuando llega el momento puede ser sociable, Le molestan las preguntas, la curiosidad o el escrutinio ajeno pues ha vivido constantemente bajo el, prefiere mantener un perfil bajo antes que llamar la atención. Es inteligente, su humor es negro en las pocas ocasiones en las que lo tiene y en un punto medio, descomplicado, no le importa lo que tengan los demás que decir de, él ni de su forma de actuar. Se rige bajo sus propias reglas. No le gustan las mentiras y prefiere ante todo decir la verdad por más dura que sea pero eso no significa que sea abierto a compartir su vida con los demás. Discreto. Su vida no la comenta con nadie al menos no en profundidad, para Jack todo depende de la estrategia que tomes para afrontar cada situación y mantenerse oculto tras sus murallas lo ayudan a ser siempre imperturbable, Su vida no podría describir vagamente porque el mismo es un mar de contradicciones, su pasado y algún gen defectuoso lo han arrinconado a ser insensible.

Insensible, psicótico y pirómano, esta es su peor faceta, y sus trastornos fue uno de los motivos que lo llevo a estudiar psiquiatría forense.

Estaba atrapado de nuevo lo supo en el instante en que fue vencido por el sueño de días, estaba atrapado en una de tantas pesadillas que le aterraban más que cualquier cosa porque después de todo no eran fantasías eran reflejos apagados de su pasado que aun ardía como las llamas del infierno en su interior.

El tiempo retrocedió ante sus ojos, ya no tenía 23 años ni media 1.83, era aquel pequeño niño de 7 años, temeroso de ser encontrado por su madre, su corazón palpitando con pánico al escuchar los pasos acercándose, luego su voz cerca, gritándole diciéndole aquellas palabras que jamás deberían ser pronunciadas por una madre a su hijo mientras era arrastrado del cabello hasta afuera, al patio donde fue golpeado una y otra vez hasta sangrar. Todo el dolor… era tan real, podía sentir el olor de la tierra y las lagrimas que ardían en sus ojos, sus gritos, sus suplicas. El deseo de ser amado por la mujer que lo torturaba como si fuera su peor enemigo.

Cuando creyó que se desmayaría la escena cambio rápidamente desvaneciéndose en el aire ante sus ojos, Ahora tenía 8 años y estaba sentado sobre el suelo con un hambre que le oprimía el estomago, como siempre estaba escondido de su madre y su amante, los gritos. Esos gritos que le enfriaban hasta la médula, su estúpida inocencia no le dejaba darse cuenta de la maldad implícita en ella, en aquella zorra de cabello rubio rojizo, en el sadismo que brillaba en sus ojos verdes cada vez que le ponía una mano encima para lastimarlo. Jack. Solo era un niño que quería el amor de su mamá aquel amor que miraba en la calle cuando su madre lo echaba para estar a solas con hombres.

Sus pensamientos fueron interrumpidos por mas gritos luego tres sonidos secos antes del golpe de la puerta principal, se encontró manejado por su instinto, corría hasta la habitación de su madre temiendo represarías, abrió la puerta y encontró… Sangre, sangre que se derraba en un gran charco sobre el cuerpo inmóvil de Alycia, su respiración era rápida e irregular. A pesar de todo amaba a su madre, se acerco a ella y queriendo abrazarla para curar el dolor que su amante hubiera ocasionado, Sabia que una abrazo de ella hubiera podido curar cualquiera de sus heridas y tal vez si el lo intentara ella lo haría después con Jack.

Mas golpes en la puerta, corrió a esconderse dentro de una de las gavetas de la cocina, pasos… acercándose, cerro sus ojos con fuerza queriendo desaparecer o volverse invisible pero segundos después las puertas fueron abiertas y con un grito fue arrastrado hacia el fin de su pesadilla.

El grito… había sido real, había gritado tan fuerte que aun podía escuchar el eco en la habitación mientras se sentaba en su cama, sudaba y respiraba como si acabara de correr una maratón, el pasado. El pasado lo aterraba, lo aterraba sentirse débil y las pesadillas lo devolvían a aquellas épocas en donde lo fue. Se paso una mano por el cabello húmedo mientras se levantaba y empezaba a vestirse, saldría esta noche a borrar de cualquier forma el pasado que no se había quedado atrás y que aun lo perseguía en cada momento en el que cerraba los ojos.

Lo único que lo aterra es su pasado, lo mantiene despierto en las noches y alerta en el día, para Jack mostrar una debilidad es abrirse a ser devorado por el mundo, un mundo lleno de oscuras intenciones, No cree en el amor, las mujeres para el son solo una necesidad física y básica, a las únicas personas que les tiene respeto y cariño es su padre y a su primo que han estado con el desde la noche que llego desde Londres cuando su madre murio a sus 8 años. Jamás dejaría que una mujer traspasara sus barreras o al menos eso es lo que cree, su pasado lo dejo marcado y es algo de lo que no puede deshacerse aunque lo desee.


historia

• Familiares:
-Robert Unterweger [Padre] – Es la única persona que considera casi cercana, lo quiere mucho, siempre ha estado junto a él, alentándolo y tratando que deje su ermitaña actitud respecto al mundo, ama a su hijo y haría cualquier cosa por él, está al tanto de algunas de las manías de su hijo y teme que le pase algo malo o haga algo incorrecto, es un hombre extremadamente rico y poderoso, solo vive por su hijo y su trabajo.

-Alycia Aldrich {Madre –Muerta} – Es la epitome del horror del mundo para él, odia si quiera que mencionen su nombre, no tiene ningún recuerdo bueno de ella, y para Jack ella es la culpable de sus problemas, murió cuando Jack tenia escasos 5 años, era una oportunista que chantajeaba a su padre con lastimarlo sino le daba altas sumas de dinero, pero aun así lo torturaba y obliga vivir en un infierno siendo apenas un pequeño.

-Elizabeth Unterweger [Madrastra] – Se ignoran la mayor parte del tiempo, solo la soporta porque le hace compañía a su padre y lo hace feliz.

-Geremy Unterweger [Primo] - Hijo del hermano mayor de su padre, han sido todo lo cercano que podrían dado la distancia y el carácter de Jack, vivieron un tiempo juntos en la casa del padre de Jack cuando eran adolescentes y es la única persona que considera verdaderamente su amigo.

• Historia:

Era una lluviosa noche entrando el invierno de nuevo en la ciudad de Londres, las hojas rojizas de los arboles habían terminado de caer silenciosamente, mientras la luna en el cielo estaba completamente llena rodeada de nubes blanquecidas derramando frías gotas de lluvia precipitándose por la ciudad, Robert Unterweger había volado más de 7 horas desde NY hasta Londres con la esperanza de poder llevarse a su pequeño hijo recién nacido el cual había nacido unos amaneceres atrás, sus manos temblaban al golpear la puerta de una muy humilde casa que segundos después fue abierta por una mujer… una que conocía muy bien, una que lo había desvelado desde hace mas de un año, al principio por fascinación, luego por deseo puro y lo que parecía ser amor, pero todo esto solo se convirtió en amargo odio cuando decidió amenazarlo y marcharse para meses después anunciar su embarazo, como odiaba la pequeña zorra…
-Quiero verlo –Dijo sin ninguna palabra de saludo mientras intentaba ingresar a la casa a la fuerza, ella lo miro ceñuda para luego sonreír con malicia – Claro… pero Robert, querido eso te costara un poco… No he traído a ese pequeño bastardo al mundo solo para tu felicidad… y no te atrevas a querer llevártelo porque armare un escándalo a la prensa… me conoces, sabes de lo que soy capaz.

La miro por un momento tratando de absorber todo lo que estaba escuchado… ¿cómo era capaz de todo aquello? ¿Cómo no podría amar a su propio hijo? Pero la amarga verdad era que sabia el porqué de todo esto, la zorra era astuta y fría, no le importaba nada más que ella desde el principio y se odio a si mismo por no verlo al principio , se detuvo conteniendo la rabia que pasaba lamiendo en su interior incluso más cortante que frió viento que golpeaba su rostro. –Está bien… ¿Cuánto quieres?
Ella lo medito por un momento y luego sonrió ampliamente con malicia, esa mirada lo enfermo al instante, quería ahorcarla hasta que dejara de respirar… - Por ahora, unos cuantos miles… Luego hablaremos de la cuota por cada visita… - Saco de su billetera todo el dinero que tenia y firmo un cheque a su nombre entregándoselo todo con una mueca de asco – Ahora déjame verlo…
Alycia rió de forma ronca irradiando felicidad cuando abrió la puerta y lo dejo entrar a la humilde casa, todo estaba desorganizado y apestaba el lugar, hizo una mueca mientras ella lo guiaba a una habitación donde su hijo estaba acostado sobre unos cuantos trapos viejos y se retorcía dando lloros desesperados – Que le pasa?

Susurro angustiado y la miro encogerse de hombros como si se tratara de cucarachas y no de su propio hijo recién nacido – Seguro tiene hambre, estoy cansada de sus chillidos todo el tiempo, arg, es tan desagradable… los dejare solos, no soporto escucharlo, estaré en la sala… vigilándote – Con una sonrisa de satisfacción salió de la habitación dejándolo atónito – Maldita puta… -Susurro olvidando sus modales y la educación, quería matar aquella mujer…

Se estremeció mientras se acercaba a la criatura que seguía lloriqueando incesantemente, su estomago se estremeció con miles de sentimientos que jamás había experimentado, ternura, amor, miedo, desesperación… lo tomo en sus brazos con suavidad notando que sus ropas estaban sucias y olía mal, pero eso no le importo mientras lo sostenía en sus brazos y lo mecía tratando de calmarlo, era tan frágil… tan perfecto… sonrió por primera vez en mucho tiempo mientras el atrapaba su pulgar en su puño y apretaba mientras se calmaba, tenía una mata de cabello rubio como el de su madre, hizo una mueca pero sonrió de nuevo cuando parpadeo y lo miro como si pudiera reconocerlo, con unos brillantes ojos marrones del color exacto al suyo, destellando con inocente ignorancia del mundo que lo rodeaba, ¿Cómo alguien no podría amarlo? ¿Cómo su madre no podría amarlo? El era… perfecto.
-*-
Jack se encontraba sentado en el suelo jugando con unas pequeñas rocas que había encontrado cuando salió a la calle luego de que su madre lo echara para estar sola con su amante, tenía solo 4 años y una impresionante inteligencia para su edad, sintió a su madre salir de su habitación ebria y desorientada, sabía que lo estaba buscando… y sabia para que… con temor se escabullo detrás del sofá, haciéndose ovillo y cerrando los ojos, deseando que aquel hombre alto y de cabello castaño viniera a salvarlo como lo había hecho en contadas ocasiones, en donde todo desaparecía cuando estaba con él, pero no fue así, nadie lo salvaría de esto, mientras su madre lo encontraba y lo arrastraba del cabello haciéndole dar un aullido de dolor – Aquí estas, pequeño bastardo… -Le gruño en voz baja – Te dije que esperaras afuera.

-Pe…e…r…o… - Pero nada, idiota… -Dijo dándole una bofetada tan fuerte que sangre empezó a emanar de su labio y nariz – Tenia hambre… - Logro susurrar y se arrepintió al instante pues sabía que le esperaba unos cuantos golpes hasta dejarlo tirando en cualquier parte, por hablar sin permiso.

-No mereces ni un pequeño bocado bastardo… -Siseo su madre arrastrándolo del cabello hasta el patio de su departamento donde lo desnudo para luego golpearlo salvajemente con un cinturón hasta dejarlo sangrando sobre el sobrecrecido césped, No sabía porque su madre no lo quería, siempre la obedecía y trataba de ser un buen niño… pero su madre nunca le toco no a menos que quisiera golpearlo, quería… no, necesitaba que su madre le amara como veía en los parques cuando su madre lo echaba a la calle para estar a solas con algunos hombres.
-*-
Habían pasado ya dos semanas desde que Robert había traído a casa a su hijo… luego de enterarse que Alycia había sido asesinada por uno de sus amantes, aquello le había dado más satisfacción de la que se atrevería admitir, Miro a su hijo acurrucado en la gran cama de su nueva habitación, una llena de juguetes y de colores, tan diferente de donde se había obligado a vivir… su pobre hijo… era tan pequeño pero estaba tan lastimado que ni siquiera había hablado en todo el tiempo en el que ha estado aquí, aun recordaba, mirar las heridas en su cuerpo… como esa puta había lastimado a su hijo… las heridas físicas sabían que se borrarían con el tiempo y con cuidado médico… Pero ¿las heridas en su interior? Trataría de ayudarlo… contrataría a los mejores psicólogos y psiquiatras que el dinero pudiera pagar… ¿Pero y si no se recuperaba? Su corazón se estremeció mientras se sentaba a su lado, lo sintió tensarse como si esperara algo malo por su cercanía.

- ¿Tienes hambre? Le susurro con voz dulce y paternal y espero y espero… pero seguía en silencio – Puedo traerte lo que quieras… - Y el silencio se extendió… pesado, amargo… tal vez necesitaba espacio, su pobre hijo, había sido tan lastimado por su propia madre, siendo testigo de todo el horror de un mundo podrido siendo apenas un niño de 8 años que había sufrido maltratos inhumados para luego enfrentarse con el cadáver de su madre. Había escuchado que estaba alterado al principio pero luego solo se quedo en silencio acurrucado viendo la nada…
Encontraría la manera de ayudarlo, de alguna manera lo haría, trataría de borrar todo el horror de su corta vida, y se sentía culpable, muy culpable por no salvar a su hijo del horror provocado por su propia madre.
-*-
-¡Jack! –Grito su padre mientras el descendía de su cuarto con su pelo alborotado y su rostro sombrío, como era habitual, lo miro con sus ojos avellana oscurecidos – La directora me llamo… tuviste más problemas con tus compañeros…
Lo miro encogerse de hombros mientras guardaba silencio - ¿Por qué? – El seguía en silencio y cuando pensó que no respondería escucho su voz.

- Ellos quería golpearme… Robert suspiro mientras pasaba las manos por su rostro e intento tocarlo, pero como era habitual se aparto, pocas veces había podido abrazarlo, pero así era Jack… No le gustaba ser tocado y se ponía agresivo cuando alguien intentaba lastimarlo, Los psicólogos a lo largo del tiempo solo decían que era la personalidad y carácter que había desarrollado… que no lastimaría a nadie porque a pesar de todo reconocía el bien y el mal…

Pero aun podía escuchar los gritos de cada noche… siempre corría a su cuarto para encontrarlo luchando solo en su cama gritando en sueños… había intentado muchas veces consolarlo y pocas veces lo lograba… algunas noches son peores que otras, temía por su hijo, sabía que era fuerte e inteligente… ¿pero si esto lograba vencerlo?

-Estaré bien padre… -Le dijo de forma calmada… respondiendo a las dudas en su cabeza, asintiendo lo abrazo fuerte, lo sintió tensarse y estremecerse, lo soltó rápido sabiendo que no le gustaba mucho el contacto, lo miro a los ojos, sus ojos más oscuros pero no podía ver nada… absolutamente nada – Lo sé, Jack… te quiero hijo.

- Y yo a ti padre… -Una pequeña sonrisa se asomo en sus labios y no pudo evitar sonreírle mientras el se retiraba de nuevo… ¿Qué haría con su hijo? Ya no era un niño asustado, ahora era un adolescente con problemas de carácter y con un sombrío estado de ánimo, ¿Alguna vez lo miraría reír y charlar como los jóvenes de su edad? Le robaba al cielo que eso sucediera y él estuviera presente para verlo.

-*-
Los años habían pasado y Jack se había convertido en un hombre independiente e inteligente, había ingresado a una de las mejores universidades y había elegido sus profesiones basada a su vida… quería entenderlo, quería entenderse… quería entender la mente criminal, era su fascinación oculta, quería desenmarañar su pasado, su jodida cabeza y sobre todo, porque quiere ser alguien y hacer sentir orgullo a la única persona que ha amado… a su héroe y salvador, a su padre… desde niño cuando su vida era un infierno él era quien lo salvaba de las garras de la maldad representada en una pequeña zorra de pelo rubio rojizo y ojos verdes que le había dado la vida y le había arrebatado mucho más de lo que alguna vez le dio.

Ahora vive en un departamento de soltero con dos trabajos en donde le pagan lo suficiente para llevar una vida de lujos como la que su padre siempre le dio, pero para Jack eso no es importante, lo importante es ser el mejor en lo que hace y lo es porque le apasiona su trabajo, la mente humana es su fascinación y es para lo que vive.

otros datos
• Gustos: -Tocar la guitarra y el piano, leer, hacer ejercicio, dar paseos nocturnos, los colores oscuros y el azul, el vino. Las mujeres, Los animales, el género de terror, el café y la poesía, las noches frías, la música, los Beatles, nirvana.


• Disgustos: Las multitudes, las mentiras, la ignorancia, la vanidad, la presunción, la injusticia, la codicia, el pasado y las pesadillas.


• Debilidades: Si se le provoca puede reaccionar de forma agresiva. Tiene poca paciencia con algunas personas, No se lleva muy bien con todos, prefiere la compañía de los animales antes que de las personas. Es asocial.


• Fortalezas: Puede llegar a ser tranquilo y amable, es bueno dando consejos u opiniones dado que siempre analiza muy bien cada situación, Es un aliado confiable, inteligente, coordinado, organizado, puede ser incluso agradable si se le encuentra de buen humor.


• Manías: Pasar las manos por su cabello, morder su labio, sonreír de forma sardónica, tiene pequeños síntomas de un T.O.C que sabe controlar para no llegar a los extremos.


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Última edición por Jack Unterweger el Mar Sep 17, 2013 7:40 pm, editado 3 veces
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Re: Jack Unterweger

Mensaje por Nanna Baeldaeg el Dom Sep 08, 2013 12:38 am


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